TREINTA: La última vez. La próxima vez

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Bueno, ya llevaba meses esperando a que pasara y acabó pasando. Entre el estrés de la situación actual y la situación familiar acabé cayendo.

Me he dado cuenta que en los últimos meses, por intentar ayudar económicamente a mis padres, me estaba frustrando. Cada vez que cobraba mi nómina, más de la mitad finalmente acababa en sus manos para ayudar en los pagos de casa. Y cada mes que llegaba a ahorrar algo de dinero para mí se acababa esfumando en alguna factura no pagada.

De esa forma, después de hablar con mi amigo Kumo, me he dado cuenta que hacía un gasto extraordinario en el cuidado de mis acuarios. He tomado como hobby últimamente la acuariofilia. Es divertido y curioso, pero también algo caro. Y como me gusta los resultados que voy teniendo (es la primera vez que un pez me está viviendo más de un año), pues me esfuerzo para que sigan bien y felices.

Pero entonces, un sábado por la noche en casa de un amigo saltó la noticia de que empezaba el toque de queda. Y esa noticia ya acabó siendo la gota que colmó el vaso para acabar buscando un camello, pillar algo de tina y pasar una buena noche. Total, ya iba cachondo a más no poder y pensé en poner la guinda del pastel. Y como últimamente mis ahorros, como he dicho, se esfumaban rápidamente y sin ser yo el que se lo gastaba, pensé que sería buena idea el fumarme esos 80€ yo solito.

Y así, después de algo más de 7 meses, me volví a colocar. Me lo pasé de puta madre, no lo voy a negar. Pero el bajón posterior era algo que no echaba de menos. Por dos días de diversión frente a Zoom estuve 4 días de mal humor, sin ganas de salir de casa ni comer. Incluso me afectó al trabajo, donde cometí errores que eran de principiantes y acabé cancelando una sesión de terapia.

Hacía ya más de dos años que no cancelaba algún compromiso personal por culpa de estar colocado. Y eso, después de tres semanas y ya pensando en frío todo lo pasado, es una de las cosas que más me ha costado.

Pero ahora toca empezar a hacer borrón y cuenta nueva. Puede ser que vuelva a pasar. Mejor dicho, sé que va a pasar. Pero no sé cuando. Y tampoco sé cual puede ser la razón que me podrá hacer detonar de nuevo.

He de mirar adelante, sin arrepentirme de todo lo que he hecho. Siendo consciente de que todo es parte de un aprendizaje, que me hace más fuerte. Pero también me ha hecho más consciente de que debo estar más tranquilo con mi familia. Que lo que pasa es algo normal en estos momentos. Y que ellos me ayudaron en su momento y que ahora yo he de intentar ayudarles de la forma en que pueda, sin echárselo a la cara.

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2 respuestas a «TREINTA: La última vez. La próxima vez»

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