TREINTA Y DOS: Rompiendo roles

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Este finde me reuní para grabar un documental sobre chemsex, y con una de las preguntas que nos hicieron me hizo pensar en torno a la sexualidad, tanto sobrio como colocado. 

Socialmente, siempre se tiene el concepto de que el pasivo es el sumiso en la relación, mientras que el activo es el dominante. Pero no siempre es así. El dominar a alguien no significa solo que te hagan lo que el que toma ese rol, al igual que el sumiso no es el que debe realizar todas esas acciones. 

En realidad, el dominante es aquel que domina toda la situación, y esto incluye el bienestar del sumiso, haciendo que ambos estén bien. Por ejemplo, el dominante es quien durante el sexo con drogas va controlando las dosis de ambos, y en el caso de que haya algún problema, el hecho de cuidar y la recuperación, haciendo que el otro se sienta bien. 

Y en el caso del sumiso, no es solo aceptar las órdenes del dominante para darle placer físico, si no también es el hecho de la necesidad de recibir atención (que no amor, no confundamos, por favor). 

Estos roles muchas veces parecen siempre predefinidos, pero cuando se añade a esta ecuación sexual el elemento de la droga, todo puede llegar a pasar. ¿Cuántas veces hemos escuchado que ese gran macho activo cuando se ha colocado a más no poder se ha convertido en un pasivo? O a veces, incluso al revés (sí, a veces pasa que el pasivo se convierte en activo, doy fe de ello). Pero también pueden cambiar los roles de dominación y sumisión. 

Normalmente, para follar siempre he sido bastante pasivo y sumiso, pero cuando empecé a drogarme descubrí que me gustaba tomar más el control durante el sexo, aún siendo pasivo. Me gustaba dominar lo que pasaba, no sólo a mí mismo, si no con quien follaba, tanto a nivel físico como emocional. 

Y es que, cuando me colocaba, se me despertaba esa vena de cuidar a las personas con las que estoy pasando el rato, ya que estando a gusto ambos, el sexo también puede ser aún mejor. Pero también me he dado cuenta que, en mis últimos polvos sobrios, esa parte dominante ha llegado a quedarse, no sólo en el sentido de dominar más en el sexo, pero también en el cuidado hacia mi pareja sexual.

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Una respuesta a «TREINTA Y DOS: Rompiendo roles»

  1. Yo no suelo decirlo así, porque me queda demasiado finolis, porque una cosa es el rol durante la penetración (insertivo o receptivo, el activo o pasivo de calle) y otra que puede ser muy distinta el rol sexual. (que ahí si está lo de dominante o sumiso), que queda mucho más claro en el control que ejerce el sumiso por ejemplo en el BDSM.
    No tiene nada que ver. Se nos bombardea con la presunción de que el activo es el dominante y el pasivo el sumiso, como si este solo deseara ser un agujero para ser follado. El receptivo tiene la «llave» del placer del otro, así cuando oigo a algún garrulo echarse flores por su posición al follar, callo y sonrio por dentro, como muchos pasivos. He conocido a muchos pasivos que han ido provocando la excitación y que, si se lo proponen la han dinamitado. Eso es control de la relación sexual. Yo, como «pasivo en proceso de versatilización» me di cuenta mucho antes de que el Chen apareciera en mi vida; me daba cuenta de que podía fastidiar un encuentro para bien o para mal; si el tipo no me gustaba podía cortar el acto o provocar demasiada excitación para el otro y hacer que se corriera antes; era mi pequeña venganza para aquellos que no me consideraban más que un trozo de carne. Me sentía poderoso sobre el otro, y éste en su ignorancia no se daba ni cuenta. (Si, esta forma de pensar es perjudicial hasta para mí y está en revisión, tranquilos) Dicho lo cual, tampoco quiero traumatizar a aquellos que se consideren la hostia follándose a otro.
    Es cierto que con el tiempo aprendí que la dicotomía activo pasivo no es tal en la mayoría de la gente. Para mi caso tuve que darme cuenta de que tenía muchos bloqueos a la hora de penetrar. Cuando iba drogado, pero no lo suficiente para mantener una erección me daba cuenta de que era posible. Ser activo o pasivo no era un rasgo permanente definitorio, era una situación.
    El mundo gay tiene una manera muy desinhibida de relación sexual -no la crítico, faltaría más – pero si resulta algo deficiente cuando nos metemos en la sentimentalidad y los cuidados. Sí, está muy bien cuando solo buscas follar, pero cuando buscas otra atención el analfabetismo emocional es lo habitual, en esta área no esperes recibir si no sabes dar; si no te quieres ¿cómo puedes dar amor? Ahí está la parte de tu entrada del blog que me vuela la cabeza, el que hablemos de poner de una puta vez en el centro ese tema. Que te trate con cariño no significa necesariamente que me haya enamorado de ti (a algunos eso les da pavor) solo significa que también necesito un poco de cariño también. ¿Eres lo suficientemente hombre para dármelo o hago que te corras en cinco minutos y te largo?
    No me malinterpreteís, por favor. Que cuando me drogara saltasen muchos bloqueos sexuales no lo convierte en terapia (¿qué sentido práctico tendría con la impotencia que provoca el atiborre de chuches? Ninguno, sería una especie de quiero y no puedo. Otra vez) pero si me ayudó a ver que quizás los bloques no son tan estancos. Un activo puede querer tener un rol pasivo en el sexo. Un pasivo puede predominar. Un activo puede querer ser penetrado o un pasivo penetrar.
    Cuando dejé las drogas tenía miedo de que el morbo sexual me atrajera a ellas de nuevo. Pasaron unos cuantos meses en los que algunas de esas imágenes más potentes de las sesiones volvían a mi cabeza cuando buscaba excitación¿Significaba eso que quisiera drogarme de nuevo? Creo que el palo que me dieron entonces fue tan doloroso que ayudó a que la respuesta fuera NO. Tuve mucha mucha mucha suerte por muchos motivos, algunos chocantes : Ahora puedo agradecer haberme criado y crecido con una adicción en la familia, las señales de cuando alguien tiene un problema y lo niega las llevo a fuego ; eso también me ayudó para esquivar a alguna pareja problemática, pero no a todas, lástima.
    Tuve también suerte porque el momento de «tocar el suelo» fue menos terrible que para algunos de los que conocía del Chem. Por supuesto que he pagado un «peaje» para darme cuenta del horror en el que me metía y ahí seguirán las consecuencias hasta que me muera, pero me he ahorrado una hepatitis C o una seroconversion por el camino, por lo que me siento muy afortunado.
    Ahora que ha pasado bastante tiempo no siento esas ganas, hace poco identifiqué la palabra. Lo llaman «craving». No, no me voy a
    pillar porque me pique la polla (en realidad ocurría «otra situación» por la que creía entender que la solución pasaba por mi polla/culo) . Haré otras actividades solo o en compañía (y no siempre tiene que ver con el sexo ni mucho menos) pero en ese follón de drogas no me meto de nuevo…
    Pensaba que no iba a sentir más el placer, pero ha vuelto para hacerme ver que en realidad las veces en las que sentía menos eran aquellas en las que iba cocidísimo. Ahora intento acordarme por curiosidad y mi cabeza estaba en una nube, sentía algo pero ni siquiera lo recuerdo del todo, como estar acorchado. ¿De verdad valía la pena por la orgía? Entonces habría dicho que si, pero ahora…
    Y en cuanto a la sexualidad, mira, la vida es demasiado breve como para arrastrar traumas y las clasificaciones de los demás. Si creo que tengo un problema en ese área lo sensato es pedir ayuda a un sexólogo (como es mi intención) Me he llevado por delante más tabús sexuales ahora sobrio que drogado., Y ha sido estupendo, porque me he cuestionado lo que soy yo ¿Soy gay o bisex?¿Me gustan un chico por sus genitales solo o si me encuentro a un chico trans me va a gustar igual?¿Si te apetece penetrar, por qué no?¿Y el fetish, solo por el gusto de llevar ropas fetish? En fin, una ristra inacabable de preguntas de las que sólo voy a conocer la respuesta a base de experimentación. Cuestionarse a uno y no tomarse demasiado en serio viene bien de vez en cuando y siempre van a haber dudas y preguntas, es parte de la vida.

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