La masturbación compulsiva y el porno

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No es poco usual que alguien se quede en un bucle continuo viendo porno e intentando masturbarse mientras continúan tomando drogas, estando así durante horas y horas en esta práctica sin saber cómo terminar. Puede ser porque prefieren no quedar con nadie y colocarse ellos solos, o tal vez porque ya han estado con gente pero ahora han vuelto a su casa, o la persona que estaba con ellos se ha ido hace ya un buen rato y piensan que quedar con alguien más ya no sea una buena idea.  Continuar leyendo «La masturbación compulsiva y el porno»

TREINTA Y UNO: Paseando por los recuerdos

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Entre esto de la pandemia y que odio a muerte los gyms, me he propuesto caminar más, y por eso intento ir andando a tantos sitios como puedo.

Es desde entonces que me doy cuenta de que he hecho muchas burradas por toda la ciudad de Barcelona. No es raro el día en que paso por algún sitio y me recuerdo de haber follado o haber fumado tina o haber trapicheado en alguno de esos sitios. El baño de un local, la entrada de un edificio, una esquina de un garaje…  Continuar leyendo «TREINTA Y UNO: Paseando por los recuerdos»

TREINTA: La última vez. La próxima vez

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Bueno, ya llevaba meses esperando a que pasara y acabó pasando. Entre el estrés de la situación actual y la situación familiar acabé cayendo.

Me he dado cuenta que en los últimos meses, por intentar ayudar económicamente a mis padres, me estaba frustrando. Cada vez que cobraba mi nómina, más de la mitad finalmente acababa en sus manos para ayudar en los pagos de casa. Y cada mes que llegaba a ahorrar algo de dinero para mí se acababa esfumando en alguna factura no pagada. Continuar leyendo «TREINTA: La última vez. La próxima vez»

VEINTIOCHO: Llorar

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Una vez Johnny Depp dijo: “La gente llora no porque sean débiles. Es porque han sido fuertes por mucho tiempo”.

Mi padre era de los que daban un capón o colleja cada vez que salía llorando del colegio por que el profe me había castigado. Su razonamiento era que si lo hizo es porque me lo había merecido. Ahora mismo, eso sería impensable, el profesor nunca podría ni tocar un pelo a un alumno, y menos caponearlo.

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