Monos

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El fin de semana ha sido duro.

He consumido mucho. Demasiado.

He probado una sustancia nueva: Monkey Dust. No es algo distinto, en realidad. Es lo mismo de siempre, pero más fuerte, más descontrolado. La intensidad sube y la cabeza se va antes de que te des cuenta.

La he tomado con otros dos chicos y el efecto en las relaciones ha sido horrible. No exagero. Es una droga que te jode la mente de una manera muy concreta: te vuelve paranoico. Empiezas a interpretar gestos, palabras, silencios, como si todo fuera amenaza o traición. La desconfianza aparece sin motivo. Todo se contamina.

No es una droga divertida.

No es una droga “guay”.

Saca lo peor. Saca mierda.

No es tanto el cuerpo. El cuerpo más o menos responde.

El problema es la cabeza. Continuar leyendo «Monos»

Mi nombre es George, y no soy un adicto

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Imagina enfrentarte a un rompecabezas de mil piezas. Cada pieza representa un factor que contribuye a tu personalidad, comportamientos, elecciones de vida y salud mental en general. Al igual que un rompecabezas, cuando las piezas encajan, forman una imagen; pero es única para cada persona. Esto describe mi camino hacia la recuperación. Soy George y, contrariamente a lo que muchos podrían creer, no soy un adicto.

Muchos perciben el abuso de sustancias como un problema único y claramente definido. Señalan la adicción, la etiquetan como el enemigo y concluyen que el camino hacia la recuperación es una lucha directa contra esa adicción. Pero esta narrativa simplifica en exceso la complejidad del abuso de sustancias y la salud mental humana.

La psique humana no es un mecanismo lineal de causa y efecto. Es un laberinto de experiencias, emociones, neuroquímica y genética. Debemos reconocer que la experiencia de cada persona es única, muy parecida a nuestra huella dactilar. Si bien puede haber puntos en común entre quienes luchan contra el abuso de sustancias, la combinación de factores psicosociales en juego y el papel que cada uno asume difiere enormemente de un individuo a otro. Continuar leyendo «Mi nombre es George, y no soy un adicto»

Vampiros

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Te encontré de madrugada, cuando la noche casi ya era día.

Y nuestras almas ya cansadas que tropiezan y se miran.

En la luz de tu mirada pude ver que te perdías,

que tu destino estaba escrito,… y mientras yo te sonreía.

 

Me ofreciste mil delicias en tu boca con la mía,

y te vendiste en un minuto, entre cansado y ansioso,

buscando una razón para esta vida.

Te respondí con sentimiento que tiempo al tiempo,

y que eso,….. éso ya se vería, … y mientras yo te sonreía.

 

Nos fuimos a mi casa y revolvimos la noche con el dia,

estrujando y retorciendo sábanas, empapados en sudor,

piel con piel, en carne viva.

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La Trampa de «No Rendirse»: su descenso a los infiernos del abuso, el chemsex y cómo la derrota le salvó la vida.

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Sí, estoy leyendo esto y siento un nudo en el estómago. Ya no estoy en ninguna relación y no creo que irme sea de cobardes. Desaparecí un año para sanarme a mí mismo y poder entonces sanar a los demás, empezando por quererme a mí mismo. Y en un año he progresado a pasos agigantados para convertirme en un hombre fuerte, capaz de ganarme el pan y capaz de gestionar problemas. Continuar leyendo «La Trampa de «No Rendirse»: su descenso a los infiernos del abuso, el chemsex y cómo la derrota le salvó la vida.»

El Ministerio, el Cine y Yo.

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El día 25 vi este post del Ministerio (PNSD) en X sobre el cine y me hizo gracia. 

Me encanta el cine, desde siempre. No me hacía falta ver este post suyo para aprovechar estas vacaciones de Navidad y  sumergirme en un montón de películas que tenía pendientes de ver. Me encanta el cine clásico, y es casi como una tradición desconectar viendo maravillas como El Verdugo, El Pisito, Les Diaboliques, o La fiera de mi niña, Desayuno con diamantes, Que fue de baby Jane…  En fin, podría hacer una lista eterna de películas maravillosas, que a pesar de conocerlas al dedillo, me absorben, me distraen, me entretienen y me abstraen. Disfruto mucho del cine, y también  me ayuda a mantenerme alejado de tentaciones que siempre están al acecho detrás de una esquina, tal y como dice el Ministerio. 

Y estos días, además de disfrutar del clásico de rigor, quería ponerme al día con algunas películas más recientes y que tenía pendientes de ver.  Tenía en la cabeza, como clavado con una chincheta, una pequeña lista de 5 películas que sí o sí tenía que ver.

Sirat, Un Amor, No Other Land, Roma y Robot Dreams. Continuar leyendo «El Ministerio, el Cine y Yo.»

Acto Poético II: Ratas y un Legionario

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RATAS
conquistando el placer
triunfo amargo
como GHB diluido en Aquarius:
sigue quemando

 

RATAS
de reenganche
en chills
laboratorios de luz azul
mata-maricas en la mesa de centro;
altavoces como clavos
son flautista tocando tecno

 

RATAS
husmeando el veneno, los sobacos, las pollas, los traseros
erotismo
casa
con hedor
lujuria casa con ruina

 

RATAS
manguerazo en el recto
vaciadas de excremento
pero de mierda hasta el cuello

 

Yo, rata
he comido restos,
a mí las ratas
me han mordido
como si fuera un resto.

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La Trampa de «No Rendirse»: Mi descenso a los infiernos del abuso, el chemsex y cómo la derrota me salvó la vida.

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Llegué a este país con una maleta llena de sueños y el corazón abierto, buscando lo que todo ser humano anhela: un lugar donde sentir que pertenece. El inmigrante carga con una fragilidad invisible; esa necesidad desesperada de echar raíces nos hace vulnerables a quien nos prometa un poco de tierra firme.

Cuando conseguí trabajo y comencé una relación, sentí que había ganado. Lo hice mi familia. Lo hice mi patria. Me entregué con una intensidad ciega, construyendo un rascacielos emocional sobre cimientos que yo no quería ver que estaban podridos. No sabía que estaba a punto de entrar en la etapa más oscura de mi vida. No sabía que mis heridas de la infancia, esas que creía cerradas, estaban a punto de tomar el control. Escribo esto hoy no como una víctima, sino como un superviviente que ha tenido que perderse por completo para poder encontrarse.

La Psicología del Anzuelo: Cuando tu fuerza es tu perdición

Recuerdo el momento exacto en que se selló mi destino. Mi intuición, esa voz sabia que a menudo ignoramos, me gritaba que huyera. Veía las banderas rojas, la inestabilidad, el peligro. Fui honesto y le dije que no veía futuro, que me iba. Continuar leyendo «La Trampa de «No Rendirse»: Mi descenso a los infiernos del abuso, el chemsex y cómo la derrota me salvó la vida.»

La Locura

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Hace unos días conocí La Locura en su máximo esplendor, radiante, desbordante, imponente y aplastante. Ha sido mi primera vez, nunca antes había tenido conciencia, de haber perdido totalmente la cabeza, como en esta ocasión. Y asusta, da miedo…. mucho.

Evidentemente en el momento en el que te está pasando, no te das cuenta de ello. En tu cabeza, tu lógica y razonamiento siguen sus procesos normales de pensamiento y razón, eso sí, en modo alerta, porque hay algo “significativamente real” que te está irritando, alterando o asustando. Y por consiguiente tus acciones en ese momento son absolutamente normales, razonables y ajustables, a consecuencia de ese estado de alerta. O sea, en tu cabeza todo parece absolutamente “normal” en un proceso de causa y efecto, ante una situación que nos produce alerta o miedo.

No era la primera vez que en un consumo de sustancias había experimentado la paranoia. Recuerdo la primera vez hace unos cuantos años ya, que tras un fin de semana de chill, me pasé de lunes a viernes recorriendo hospitales y servicios de ITS porque estaba convencido de que tenía un virus en la barriga… me hicieron pruebas, analíticas, y al final en urgencias de un hospital me dieron 2 ansiolíticos y me dijeron que me fuera para casa a dormir.

Siempre han estado ahí los momentos de paranoia, a veces han sido más intensos, a veces menos, pero en mi caso, siempre habían sido situaciones más o menos controlables, y sobre todo nunca había perjudicado o dañado a otras personas o a mi mismo. Continuar leyendo «La Locura»

Coge un pinxo y defiende tu vida

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El otro día, paseando al perro por el barrio me encontré con esta pintada. No pude evitar quedarme parado mirándola e inmediatamente mi asociación de ideas fue: 

¡Qué buen lema para un slammer!

 

De seguida esbocé una sonrisa, y pensé en lo irónico que resulta pensar en el mensaje que quiso transmitir el que lo escribió,  y lo radicalmente opuesto que pasó por mi cabeza al leerlo.

O tal vez yo estoy equivocado y quiso expresar lo mismo que yo pensé? se que es una idea muy radical, pero a veces pensamos que somos muy exclusivos y diferentes a los demás,….. y en el fondo no es así, en el fondo todos andamos igual de perdidos.

David

Solo con mi instinto

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Hay días en los que pienso que ya está. Que pasó, que lo dejé atrás, que esa etapa quedó enterrada entre citas médicas, terapias, y promesas dichas con el pecho lleno de convicción. Semanas enteras, incluso meses, sin tocar nada. Sin entrar en apps. Sin buscar miradas ni noches sin mañana. Y entonces, de repente, como un susurro venenoso que se cuela cuando estás cansado, cuando estás solo, cuando la cabeza decide recordar lo que en realidad preferirías olvidar, algo dentro hace un clic.

Y ahí está otra vez.

No hace falta una tragedia para caerse. A veces basta un silencio largo. Una noche sin plan. Un cuerpo que siente que falta algo, aunque no sepa qué. Es increíble lo rápido que se puede pasar de estar bien, o al menos en paz, a sentir cómo la fragilidad te revive viejos monstruos. Un mensaje. Un recuerdo. Un impulso que al principio parece controlable. Siempre parece controlable.

Y luego ya estás ahí, justificándote, negociando contigo mismo, como si no hubieras aprendido nada.
Como si todo el trabajo hecho valiese menos que esa ansiedad absurda por desaparecer un rato, por no sentir, por sentir demasiado, por lo que sea.
Porque el chemsex nunca te da una razón real. Solo te ofrece un escape envuelto en culpa. Continuar leyendo «Solo con mi instinto»

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