Qué fácil era estar bien.

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Qué fácil era estar bien. Era tan fácil, tan fácil tan fácil tan putamente fácil.
Un pipazo mientras el camello preparaba lo mío y todo dejaba de tener sentido.
Todo dejaba de importar. La agotadora batalla perdida sobre si pillar o no se esfumaba entre el humo perfecto y el efecto exacto. Ésta es buena. En cuanto llegue a casa me meto un pincho que voy a flipar.
Compraba las jeringuillas al lado del camello.  Si hablas catalán, siempre te las dan.
Me subía al metro con la ilusión de un niño malcriado. Sí a todo. Siempre sí a todo.
Dos años después, no he pasado de 3 meses sin colocarme. Si lo consigo esta vez, será cuando empiece la primavera, con el cielo incuestionable.
La última fue en diciembre. Me bastó con volver a Barcelona y un poco de estrés navideño para acabar fumando de madrugada en casa de un tío que me daba igual.
Me bastó con hacerme creer que no habría pipa por no haberlo hablado antes de ir.
Da igual, ya pagué mi culpa. Ya ha llovido y mucho, ahora yo ando sobre el barro.

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Mensaje a mi amigo tras una recaida.

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Amigo, te entiendo perfectamente, pero no te tortures ahora. Ni tú, ni yo, ni nadie somos perfectos. A veces nos equivocamos y cometemos errores y, por mucho que nos juremos que no volverá a suceder, volverá a pasar. Pero, dentro de todo esto, lo bueno y maravilloso es poder levantarse, lamerse las heridas, dejarse cuidar y seguir adelante.

Ni tú, ni yo, ni nadie tenemos la llave mágica ni el botón que hace que todo salga bien y que la vida sea un jardín de rosas. Vivimos moviéndonos en terrenos pantanosos. Sí, tal vez podríamos elegir una vida monacal en la taiga siberiana, aislados del mundo y comiendo rábanos y lechugas. Pero esa no es nuestra vida ni nuestra realidad diaria.

Nuestra vida está aquí, con nuestras rutinas y nuestro día a día. A veces disfrutamos y controlamos la situación, pero otras veces es la situación la que nos controla a nosotros. Es ella la que mueve los hilos —como una auténtica hija de la gran puta— y nos arrastra a lugares y situaciones en las que ni siquiera sabemos cómo hemos acabado. Continuar leyendo «Mensaje a mi amigo tras una recaida.»

La ambivalencia

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Vivo instalado en una ambivalencia que no termina de romperse. Por un lado, existe un deseo —todavía borroso— de construir algo distinto: una vida más habitable, con vínculos que se sostengan, actividades que me nutran, dinámicas que no giren siempre sobre lo mismo. Sé que eso solo puede nacer si participo, si me dejo ver, si me permito crear lazos reales. No sé exactamente cómo se hace, pero intuyo que ahí hay algo que me cuida.

Y, sin embargo, al mismo tiempo necesito mantener un hueco abierto. Un espacio sin cerrar del todo para la posibilidad de una sesión de chemsex. Ese hueco se alimenta de apps, chats, camellos, amantes, conversaciones que nunca terminan de apagarse. Es una puerta que no cierro porque, mientras siga entreabierta, “algo podría pasar”.

El problema no es solo que estas dos fuerzas convivan. El problema es que no sé cómo hacerlas coexistir. No encajan. No se mezclan. Cuando intento apostar por lo nuevo, aparece el miedo a perder esa posibilidad. Y cuando dejo espacio para esa posibilidad, todo lo demás queda suspendido: no voy al cine, no quedo, no hago planes, no me comprometo con nada que pueda interferir. Continuar leyendo «La ambivalencia»

Monos

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El fin de semana ha sido duro.

He consumido mucho. Demasiado.

He probado una sustancia nueva: Monkey Dust. No es algo distinto, en realidad. Es lo mismo de siempre, pero más fuerte, más descontrolado. La intensidad sube y la cabeza se va antes de que te des cuenta.

La he tomado con otros dos chicos y el efecto en las relaciones ha sido horrible. No exagero. Es una droga que te jode la mente de una manera muy concreta: te vuelve paranoico. Empiezas a interpretar gestos, palabras, silencios, como si todo fuera amenaza o traición. La desconfianza aparece sin motivo. Todo se contamina.

No es una droga divertida.

No es una droga “guay”.

Saca lo peor. Saca mierda.

No es tanto el cuerpo. El cuerpo más o menos responde.

El problema es la cabeza. Continuar leyendo «Monos»

Nuevo curso de voluntariado 2026 ONG STOP

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Hola a todos!

📅Este mes de marzo iniciamos curso de voluntariado en STOP ONG abierto a distintas comisiones, entre ellas la comisión de ChemSex!

🌍El voluntariado en Chemsex va dirigido a usuarios y ex-usuarios de chemsex, de cualquier ubicación en España y realizamos distintas actividades como talleres, consultas online, acogidas y acompañamientos, grupos de ayuda mutua, siempre desde el respeto, el cuidado al voluntario y el acompañamiento mutuo.

✅Si te sientes motivado, con ganas de hacer un voluntariado y de aportar y ayudar a nuestro colectivo dentro del chemsex, no lo puedes dejar pasar!!

🖊Tienes el formulario de inscripción en este enlace:

Stopsida.org/voluntariado

❤️Te esperamos!

Nuevo GAM (Grupo de Ayuda Mutuo)

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Hola a todos

📅 El próximo 5 de marzo empieza un nuevo Grupo de Apoyo Mutuo – GAM online, para hombres gays y bisexuales que practican chemsex.

🤔 ¿QUÉ ES UN GAM SOBRE CHEMSEX?
Es un espacio seguro donde un grupo de personas se reúnen para intercambiar experiencias (sobre el consumo de sustancias en el sexo y la salud sexual) y brindarse apoyo emocional entre iguales, lo que permite conectar de forma genuina con uno mismo y con los demás.

🖊 ¿CÓMO INSCRIBIRSE?
Pide cita previa por teléfono al 934522435 o escribe un correo con tus datos de contacto a [email protected] para participar en el GAM de Chemsex.
Deberás pasar por un proceso de selección de candidatos ya que las plazas son limitadas.

Tienes toda la información en este enlace:

https://drive.google.com/file/d/1zaMYQzZ07eSohJyahtU8lCtUCBFJrA1i/view?usp=sharing

No lo dejes escapar! 😜

¿Sabes cuál es el mejor remedio para pasar el bajón o resaca post chemsex?

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Todos los usuarios de chemsex lo hemos pasado. El bajón, esa desgana, apatía, malestar….

¿Sabes cuál es el mejor remedio para pasar el bajón o resaca post chemsex?

Pues tan simple como entender qué es, y porqué se produce! Vamos a hablar de ello!

 El bajón, la sensación de apatía, desgana, malhumor, el sentirnos enfermos, todo es una reacción química de nuestro cuerpo tras el consumo de sustancias.

 En nuestro organismo, los neurotransmisores son sustancias químicas que permiten la comunicación entre nuestras neuronas dentro del SNC (Sistema Nervioso Central). Estas señales químicas que se transmiten pueden ser de excitación, emoción, felicidad, bienestar y también, cuando hay una descompensación o desequilibrio entre ellas, generan ansiedad, tristeza, apatía o cansancio.

Algunos ejemplos: Continuar leyendo «¿Sabes cuál es el mejor remedio para pasar el bajón o resaca post chemsex?»

Mi nombre es George, y no soy un adicto

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Imagina enfrentarte a un rompecabezas de mil piezas. Cada pieza representa un factor que contribuye a tu personalidad, comportamientos, elecciones de vida y salud mental en general. Al igual que un rompecabezas, cuando las piezas encajan, forman una imagen; pero es única para cada persona. Esto describe mi camino hacia la recuperación. Soy George y, contrariamente a lo que muchos podrían creer, no soy un adicto.

Muchos perciben el abuso de sustancias como un problema único y claramente definido. Señalan la adicción, la etiquetan como el enemigo y concluyen que el camino hacia la recuperación es una lucha directa contra esa adicción. Pero esta narrativa simplifica en exceso la complejidad del abuso de sustancias y la salud mental humana.

La psique humana no es un mecanismo lineal de causa y efecto. Es un laberinto de experiencias, emociones, neuroquímica y genética. Debemos reconocer que la experiencia de cada persona es única, muy parecida a nuestra huella dactilar. Si bien puede haber puntos en común entre quienes luchan contra el abuso de sustancias, la combinación de factores psicosociales en juego y el papel que cada uno asume difiere enormemente de un individuo a otro. Continuar leyendo «Mi nombre es George, y no soy un adicto»

Vampiros

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Te encontré de madrugada, cuando la noche casi ya era día.

Y nuestras almas ya cansadas que tropiezan y se miran.

En la luz de tu mirada pude ver que te perdías,

que tu destino estaba escrito,… y mientras yo te sonreía.

 

Me ofreciste mil delicias en tu boca con la mía,

y te vendiste en un minuto, entre cansado y ansioso,

buscando una razón para esta vida.

Te respondí con sentimiento que tiempo al tiempo,

y que eso,….. éso ya se vería, … y mientras yo te sonreía.

 

Nos fuimos a mi casa y revolvimos la noche con el dia,

estrujando y retorciendo sábanas, empapados en sudor,

piel con piel, en carne viva.

Continuar leyendo «Vampiros»

La Trampa de «No Rendirse»: su descenso a los infiernos del abuso, el chemsex y cómo la derrota le salvó la vida.

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Sí, estoy leyendo esto y siento un nudo en el estómago. Ya no estoy en ninguna relación y no creo que irme sea de cobardes. Desaparecí un año para sanarme a mí mismo y poder entonces sanar a los demás, empezando por quererme a mí mismo. Y en un año he progresado a pasos agigantados para convertirme en un hombre fuerte, capaz de ganarme el pan y capaz de gestionar problemas. Continuar leyendo «La Trampa de «No Rendirse»: su descenso a los infiernos del abuso, el chemsex y cómo la derrota le salvó la vida.»

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