Chemsex y Hepatitis C – Entrevista a Juanse Hernández de gTt

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ChemSex y Hepatitis C

LA TORMENTA PERFECTA

Juanse Hernandez gTt

Juanse Hernández, coordinador del Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt-VIH), nos habla del virus de la hepatitis C (VHC) y nos presenta la nueva campaña y página web DISFRUTA SIN C.

(Entrevistador asignado Rodrigo G. de la Comisión ChemSex de Stop Sida).

 

Juanse, gracias por acceder a esta charla. Comencemos por el principio: ¿Qué es, exactamente, la hepatitis C?

La hepatitis es una inflamación del hígado, en este caso, provocada por un virus. El hígado se puede inflamar por distintas causas. Se puede inflamar por beber alcohol, ingerir determinados alimentos, plantas, medicamentos, drogas, por inhalar determinados gases o por un virus. El VHC, para poder reproducirse, utiliza unas células que se encuentran en el hígado que se llaman hepatocitos. El sistema inmunitario intenta eliminar esas células que están infectadas y, a su vez, regenerar el tejido que está dañado. El tejido que se va dañando se va endureciendo. A este endurecimiento del tejido hepático se le llama fibrosis. Cuando la fibrosis está extendida en gran parte del tejido del hígado se le llama cirrosis. Es entonces, cuando el hígado está dañado y puede dejar de realizar sus funciones principales que son esenciales para el correcto funcionamiento del organismo. Si la cirrosis sigue avanzando, puede llegar un momento que comprometa el funcionamiento del hígado y sea necesario considerar la posibilidad de un trasplante. En algunos casos, también podría desarrollarse un cáncer de hígado cuyo manejo clínico, por lo general, sería el mismo: un transplante hepático.

Afortunadamente, esta historia natural de la enfermedad ha cambiando por completo gracias a la llegada de nuevos tratamientos, los cuales, han permitido que la hepatitis C deje de ser una enfermedad mortal a largo plazo en muchos casos para convertirse en una enfermedad curable. La hepatitis es una enfermedad de evolución muy lenta. Desde el momento en que el virus entra en el organismo hasta desarrollar todo lo que he relatado anteriormente, podían pasar unos 30 años aproximadamente, siendo la progresión en algunas personas y determinados contextos mucho más rápida. Por ejemplo, sabemos que en el caso de una persona con VIH que no toma tratamiento antirretroviral, el VIH puede acelerar la progresión de la hepatitis C. Los nuevos tratamientos que aparecieron hace ya algunos años (los antivirales de acción directa frente al VHC) han cambiado por completo el pronóstico de la enfermedad. En la actualidad, la hepatitis C es una enfermedad curable en los contextos en los que hay acceso a la medicación. La ciencia ha avanzado tanto que se puede eliminar totalmente el virus del organismo y eso ha sido uno de los avances más importantes de la historia de la medicina de los últimos años.

Esto que cuentas es, literalmente, de los últimos años ya que el tratamiento, hasta no hace mucho, no era tan efectivo ni garantizaba en un alto porcentaje la erradicación del virus, ¿Verdad?

Hasta principios de 2010, el tratamiento era un poco complicado ya que consistía en la combinación de interferón pegilado –en inyecciones semanales– y un medicamento oral diario llamado ribavirina. Esta combinación no tenia acción directa frente al virus; lo que hacía la combinación de ambos fármacos era potenciar al propio sistema inmunitario para que pudiera actuar de forma más enérgica frente al VHC. Es por esto que la respuesta al tratamiento era muy baja. No todo el mundo respondía de igual manera y, en muchos casos, no lograban responder positivamente.

La hepatitis C tiene una gran variabilidad genética y existen distintos genotipos que se enumeran del 1 al 6. Es una numeración que se corresponde al descubrimiento de cada uno de ellos. Luego, cada uno, tiene subtipos. Los genotipos 1 y 4, que son muy comunes en nuestro entorno europeo, respondían muy mal a esa combinación de fármacos que, además, provocaba importantes efectos secundarios. A esto, se le sumaba que en personas con VIH la respuesta era, aún, menor. Por todo esto, había una necesidad médica no cubierta de conseguir cambiar el paradigma del tratamiento. Así fue como se fueron investigando nuevas posibilidades, sobre todo, estudiando bien de cerca al propio VHC, cómo se reproducía en las células del hígado. En definitiva, lo que se hizo fue aplicar el modelo del VIH para el desarrollo de medicamentos frente al VHC: estudiar la replicación del virus, identificar dianas clave en la reproducción del virus y desarrollar fármacos dirigidos contra dichas dianas.

Así como en el VIH hay distintas familias de fármacos que actúan sobre las diferentes fases de la replicación del virus dentro de la célula, lo mismo sucede con el VHC. El tratamiento de la hepatitis C resulta de la combinación de varios medicamentos de familias distintas que actúan contra el virus en distintas fases de la replicación viral. Un poco como sucede en las estrategias bélicas, atacar al enemigo desde diferentes frentes. La única diferencia con respecto al tratamiento del VIH es que este último no se puede eliminar del organismo, solo se puede mantener bajo control. En el caso de la hepatitis C, el tratamiento elimina el virus completamente del organismo y además, si la enfermedad no está muy avanzada, la cicatrización del hígado de la que hablábamos puede regenerarse.

La reinfección es posible.

Por supuesto, la posibilidad de volver a contraer la hepatitis C una vez ha sido curada –lo que se conoce como ‘reinfección’– existe. Es uno de los problemas más importantes que existen en estos momentos, sobre todo, en el contexto del chemsex. Actualmente, la tasa de incidencia de reinfección más elevada se registra en hombres gais, bisexuales y otros hombres que practican sexo con hombres (GBHSH) y, esto tiene una explicación. El tratamiento es muy eficaz, se puede tratar a la gente, se le da el tratamiento y la gente se cura, pero, ¿qué  pasa después? Algunas personas, si continúan manteniendo conductas de riesgo, se pueden volver a infectar. Entonces,  se les da de nuevo el tratamiento. Por supuesto, es ético darles el tratamiento de nuevo, pero no es suficiente. El tratamiento eliminará de nuevo el virus, pero la persona continuará estando en riesgo de contraer la hepatitis si no se abordan también en la consulta las dificultades y los problemas que tiene ese paciente para poder realizar un cambio conductual. Por esta razón, se necesita algo más que un tratamiento eficaz. Se necesita que durante el curso de la atención del tratamiento del  VHC, se incorpore también, la atención psicológica o psiquiátrica para que aquellos pacientes que tienen una pulsión muy grande a seguir llevando a cabo prácticas sexuales y/o de uso de drogas de riesgo no contraigan la hepatitis C una y otra vez.

Se han registrado casos de hombres GBHSH que se han llegado a reinfectar hasta cuatro veces. Esto significa un desgaste tremendo para la persona y para el propio sistema de salud. Yo considero que un caso de reinfección es un fracaso del sistema sanitario porque no ha sabido prestar suficiente atención para que esa persona no se reinfecte. Nosotros en gTt hemos tenido numerosos casos de gente que solicitando ayuda de forma desesperada: “¡No puedo más! ¡No sé qué hacer con mi vida! Estoy haciendo el tratamiento de la hepatitis C, pero no puedo evitar dejar de salir y tener sesiones de sexo con mas hombres y con drogas!”

Yo creo que esto está relacionado con la falta de recursos especializados para las personas que ya han desarrollado una problemática con la práctica del chemsex. Hay dos vertientes en el abordaje del chemsex: lo que es la prevención y lo que sería la atención cuando ya hay un daño o un consumo problemático establecido. Hay que abordar ambas vertientes de manera simultánea. Y ahí es donde estamos fallando. Por ejemplo, un médico, además de aconsejar e informar sobre estrategias de prevención, debe poder identificar los casos más graves que necesitan otro tipo de soporte y ayuda y derivarlos a los recursos especializados.

Últimamente se ha logrado, en cierta medida, que los centros de sanidad recomienden centros comunitarios, ¿verdad? ¿Se puede decir que ya colaboran conjuntamente centros sanitarios y centros comunitarios?

Bueno, ha costado mucho, pero digamos que hay cierta colaboración. Pero lo que está costando más es lograr que las autoridades sanitarias entiendan que dentro del abordaje de la drogodependencia hay que incorporar todo el problema asociado con las personas que practican chemsex. Sí, es cierto que los profesionales se están formando para tratar a las personas que practican chemsex, pero está costando muchísimo. Yo entiendo que los profesionales, muchas veces, no tienen el tiempo ni la experiencia para tratar estos casos. Cuando hablo con algunos médicos, me dicen que ellos lo tienen claro, que, en el caso de la reinfección, ellos vuelven a recetar otra vez el tratamiento. Eso está muy bien; no podría ser de otra manera. Pero, esa persona, si no se le hace un abordaje psicosocial y no se identifican los factores que lo empujan a seguir manteniendo conductas de riesgo, es muy probable que vuelva a contraer el VHC. Es como la profilaxis preexposición frente al VIH (PrEP). Para muchas personas que están en situación de riesgo elevado, la PrEP no servirá de nada si no se acompaña el abordaje terapéutico con un abordaje psicosocial: la pastilla preventiva podrá evitar que adquiera el VIH mientras la toma, pero el riesgo siempre permanecerá presente.

Hay que combinar las estrategias biomédicas con estrategias de apoyo emocional, psicológico, social especialmente para las personas más vulnerables, para que, en caso de que ellas quieran, esas personas puedan afrontar su situación de vulnerabilidad y puedan tener un  consumo más responsable y prácticas más seguras.

¿Esto sería un poco las acciones concretas que se están llevando a cabo para reducir el número de infecciones por hepatitis C?

Catalunya es una de las comunidades autónomas que va un paso adelante en el abordaje de la hepatitis C porque la Agencia de Salud Pública de Catalunya del Departamento de Salud, aprobó un plan estratégico de respuesta a la hepatitis C para la prevención, el diagnóstico y el control, con el objetivo de eliminar la hepatitis como un problema de salud pública para el año 2030, tal como lo ha fijado la Organización Mundial de la Salud (OMS). Tenemos las herramientas para hacerlo, no tenemos una vacuna para la hepatitis C, pero tenemos el tratamiento curativo. En salud pública, cuando no tenemos una vacuna, pero tenemos un tratamiento curativo, decimos que se puede eliminar una enfermedad. Cuando, además del tratamiento curativo, se tiene una vacuna, podemos hablar de la erradicación de una enfermedad.

Entre las acciones concretas que se están haciendo en Catalunya, se incluye el manejo de la infección por el VHC con las poblaciones más vulnerables. Muchas de ellas han estado tradicionalmente alejadas del sistema sanitario, como pueden ser las personas usuarias de drogas inyectables. Estas personas, al no tener costumbre de ir al médico (por toda una serie de barreras) se podían quedar al margen de la atención y tratamiento de la hepatitis C siendo una de las poblaciones más afectadas. Por lo tanto, era necesario cambiar la estrategia: si las personas usuarias de drogas no se acercan al sistema sanitario, tiene que ser el sistema sanitario quien se acerque a ellas. Y así ha sido: equipos médicos se han desplazado hasta los lugares donde acostumbrar a ir (por ejemplo, centros de reducción de daños donde acuden a tomar un refrigerio, lavar la ropa o ducharse) para diagnosticar y tratar in situ la hepatitis C a estas personas. Esto es lo que está cambiando el paradigma de atención de la hepatitis C en estas poblaciones más vulnerables.

En el caso de los hombres GBHSH lo que se está haciendo es promover el cribado, es decir, la detección del VHC. Este es también uno de los objetivos del proyecto DISFRUTA SIN C. Muchos hombres GBHSH que practican chemsex no son del todo conscientes de los riesgos que tienen de contraer la hepatitis C a través de las prácticas sexuales y/o de uso de drogas que llevan a cabo en de ese contexto.

¿Se podría decir que la ignorancia sería el principal factor de riesgo en nuestra comunidad?

A mí no me gusta llamarlo ignorancia, sino desinformación. Debemos reconocer que los hombres GBHSH no queremos hablar sobre ciertos temas de salud entre nosotros. No nos hemos cuidado desde un punto de vista comunitario. Parece que hay temas que mantenemos ocultos…

De eso no se habla…

Exacto. De eso no se habla. Sabemos que está ahí, pero representa una amenaza y preferimos no hablarlo. Mantenemos ciertas prácticas que se asocian a determinados riesgos. Creo que si habláramos más pues, probablemente, resolveríamos muchas dudas.

Por ejemplo, en el tema que nos ocupa: el chemsex. Principalmente, la transmisión del VHC es sanguínea (aunque en la actualidad no se descarta que el semen pudiera transmitir el virus en las relaciones anales sin preservativo y en ausencia de sangre) . Por lo tanto, cualquier práctica que implique contacto con sangre, supone un riesgo elevado de la transmisión del VHC. Este contacto sanguíneo, en el contexto del chemsex, puede ser muy frecuente de muchas maneras. Puede ser por prácticar fisting, utilizar juguetes sexuales, sexo brusco y vigoroso sin preservativo… Es decir, prácticas que incrementan las posibilidades de que se produzcan microlesiones en el canal anal. Por otro lado, está el uso de sustancias…

… que desinhiben y potencian esas prácticas…

Pero no sólo eso. Además, las drogas producen deshidratación de las mucosas y al producirse sequedad se vuelven más sensibles y vulnerables a que se produzcan microlesiones. Por último, hay otro factor de riesgo que es la presencia de otras infecciones de transmisión sexual (ITS) que se puedan estar dando al mismo tiempo, sobre todo, aquellas que son ulcerativas, como la sífilis y el linfogranuloma venéreo que pueden producir úlceras que actúen como puerta de entrada del virus al organismo. En definitiva, en el chemsex, se da la tormenta perfecta para que de una manera u otra se produzca la transmisión de la hepatitis C.

No está del todo claro todavía qué factores de riesgo podrían tener un mayor peso en la transmisión. Estos últimos años se ha estado investigando mucho sobre este asunto: ¿Cuáles son realmente aquellos factores que pueden tener una mayor implicación en el riesgo de transmisión? Por ejemplo, siempre se ha dicho que la hepatitis C no se transmite a través del semen, pero hay estudios que han hallado la presencia de virus en el semen en cantidades potencialmente transmisibles, sobre todo, en hombres GBHSH con el VIH y con alta carga viral de VHC. Lo cual, no descartaría una posible infección por semen. En el caso de los hombres GBHSH sin el VIH, hasta ahora se pensaba que su riesgo de hepatitis C era inferior. Sin embargo, cada da vez hay más indicios de que su riesgo también podría ser elevado, sobre todo si mantienen practicas de riesgo en el contexto del chemsex. En este sentido, los programas de PrEP están registrando una incidencia cada vez mayor de hepatitis C aguda en hombres GBHS sin el VIH que mantienen prácticas de alto riesgo de forma similar a lo que se venía observando desde hace años en hombres con el VIH

Juanse, aquí te voy a preguntar algo que me ronda la cabeza por mi experiencia propia y que no está dentro de las preguntas pensadas para este entrevista. Estamos hablando siempre de hombres gais y bisexuales, pero, ¿Qué pasa con los HSH? En los últimos años he podido ver cómo se incrementa la frecuencia de hombres casados con hijos que llevan una doble vida en zonas de cruising donde cada vez se práctica más chemsex. Hombres que, al principio, solo se acercaban para algo exprés y ahora han pasado a consumir algunas sustancias y se pasan mucho más tiempo que antes, están con más hombres que antes y hasta acaban en casas privadas practicando sexo sin protección. Y pienso: ¿Hasta qué punto este fenómeno puede llegar a influir en la transmisión del VIH, la hepatitis C y otras ITS fuera de la comunidad gay? Digamos, en la población heterosexual, incluyendo ya a mujeres.

Muy buena pregunta…. Esta preocupación que planteas siempre ha existido, pero, sí, es verdad que, con el aumento de la prevalencia del consumo de sustancias el problema podría verse agravado… Supongo que habrá que esperar un tiempo todavía para observar si se producen cambios de tendencia en la epidemiología del VIH, el VHC y otras ITS y cuáles son sus determinantes… De momento, los nuevos diagnósticos de VIH y VHC en los últimos años se mantienen estables en mujeres. Eso es un indicador de estabilidad. En cualquier caso, será algo difícil de investigar porque hay mucho pudor a la hora decir dónde y cómo se sospecha que se ha adquirido la infección.

Y, volviendo a las preguntas que te teníamos preparadas, ¿Cómo surge la idea del proyecto DISFRUTA SIN C?

Mira, para mi organización la hepatitis C ha sido siempre algo muy importante. Mi organización viene trabajando desde el año 1997. Ten en cuenta que, los primeros años, la hepatitis C y el VIH iban prácticamente de la mano al compartir vías de transmisión similares. Y en los ochenta y los noventa, un perfil habitual de personas afectadas por ambos virus eran aquellas que compartían el material para inyectarse drogas. Nosotros teníamos mucho interés en hacer activismo y defender los derechos de las personas coinfectadas por el VIH y VHC ya que, al principio, se las excluía del tratamiento de la hepatitis C y del trasplante hepático. En fin, tuvimos que emplearnos a fondo para defender los derechos de estas personas. Ya entonces a principios de la década de 2000, empezamos a ver que muchos hombres gais, que no respondían al perfil de consumidores de drogas inyectables, también estaban adquiriendo la hepatitis C a través de otros factores de riesgo. Esos factores eran: sexo en grupo sin preservativo, uso de Internet, salas de chat, prácticas de alto riesgo, como fisting y juguetes sexuales, uso de drogas no inyectables, etc.

Es decir, se empezaba hablar ya de unas conductas sexuales y de consumo drogas entre hombres GBHSH que más tarde se le daría el nombre de ‘chemsex’. Es decir, la hepatitis C fue el primer indicador de que algo estaba pasando en cuanto a las conductas sexuales de los hombres GBHSB. Se estaba viendo que los hombres GBHSH estaban utilizando drogas de forma intencionada para practicar sexo, principalmente en aquel momento drogas no inyectables, como metanfetamina, mefedrona, MDMA, cocaína, GHB, etc. También hay que tener en cuenta que aquí en España y en otros países muchos profesionales negaban categóricamente que la hepatitis C se pudiera transmitir por vía sexual. Los médicos cuando pensaban en el acto sexual pensaban en el clásico y convencional acto sexual entre parejas heterosexuales que pocas probabilidades brinda a la transmisión de este virus. Hubo un gran debate entre profesionales sanitarios y las entidades comunitarias hasta que se pudo demostrar que, dentro de un contexto sexual como lo entendemos y vivimos nosotros, la transmisión del VHC, sí, era posible.

Luego, cuando salieron los nuevos tratamientos, consideramos que era un buen momento para impulsar una mayor sensibilización hacia el tema de la hepatitis C en hombres GBHSH. Entonces, se nos ocurrió que debíamos hacer algo, sobre todo, dirigido a este colectivo de hombres que practican chemsex. Por esa misma época, conocimos una experiencia que se estaba haciendo en Ámsterdam: NO MORE C y que tenía los mismos objetivos que DISFRUTA SIN C y nos sirvió de inspiración. Hablamos con ellos, les dijimos que queríamos hacer lo mismo. Muy amablemente nos contestaron y nos brindaron su total apoyo y comenzamos a armar el proyecto y la web inspirada en la de ellos. Por otro lado, hablamos con el Departamento de Salud de la Generalitat de Catalunya para contar con su apoyo ya que la actividad que estábamos haciendo forma parte de las líneas de acción del plan estratégico de prevención y control de la hepatitis C en Catalunya, en concreto, reducir los nuevos diagnósticos de hepatitis C en hombres GBHSH. Es un proyecto pionero, diseñado y pensado para que los hombres GBHSH que practican chemsex pueden implicarse en la gestión del placer y del riesgo y en el proceso de autocuidado. Sin embargo, tuvimos la mala suerte de que, a la semana de lanzar la campaña, se declarara el confinamiento. Esta nueva y repentina situación hizo que todas las actividades se paralizasen, porque no es sólo la página que tú ves…

Eso quería preguntarte: ¿Qué pueden encontrar los hombres GBHSHs que practican chemsex en esta página?

La página está muy bien pensada y, como te he dicho, está dirigida exclusivamente a hombres GBHSH que practican chemsex, o sea, no está dirigida a un público general. Ya solo la estética de la página, los códigos, las imágenes, van dirigidas a esta población. Allí puedes encontrar información sobre la hepatitis C, cómo se transmite en el contexto del chemsex, cómo se pueden reducir los riesgos de transmisión, cómo y dónde hacerse la prueba de detección…. Además, esta información se proporciona también de manera individualizada. La web dispone de varias herramientas informáticas interactivas que proporcionan al usuario información en función de sus propias conductas o practicas. También, la web dispone de un aplicativo en el que, sobre la base de una serie de preguntas sobre conductas sexuales y/o de uso de drogas, recomienda al usuario si tendría que realizarse la prueba de detección del VHC.

La gente también puede encontrar en nuestra página los sitios donde pueden realizarse la prueba. Ahí se incluyen las entidades comunitarias que hacen la prueba como Stop Sida o Gais Positius y todos los recursos sanitarios a los que se puede acudir en Catalunya.

Además, en aras de promover la prueba del VHC, la página web está vinculada directamente con un servicio del CEEISCAT (Centro de Estudios Epidemiológicos sobre el VIH/Sida/ITS) de Catalunya) llamado TÉSTATE C PLUS. Este proyecto tiene como objetivo que los hombres GBHSH que lo deseen puedan solicitar a través de una plataforma digital (www.testate.org) un kit de auto-toma de muestra para el cribado del VHC de manera voluntaria, gratuita y confidencial. El kit se envía al domicilio y una vez que la persona ha recogido la muestra, la enviará al laboratorio de referencia y podrán consultar el resultado online al cabo de unos días.

Este tipo de servicios de auto-toma de muestra son muy útiles para personas que, por cualquier razón, no quieren acercarse a un dispositivo sanitario convencional o a una ONG a hacerse la prueba tanto del VIH como de la hepatitis C. El tipo de test empleado detecta si la persona tiene hepatitis C activa.

Entonces, entrando a la web de DISFRUTA SIN C, ¿Se puede acceder a la de TESTATE?

Efectivamente, ambos proyectos están conectados y vinculados. De hecho, las tres ONGs que hemos puesto en marcha DISFRUTA SIN C valoramos muy positivamente el trabajo que estamos realizando con el CEEISCAT.

Pues, la verdad, ¡sí está muy bien pensada la página!

Y, cuidado, que no es sólo una página web! El proyecto incluye también una campaña de sensibilización sobre la hepatitis C que se iba a llevar a cabo en los locales de sexo de Barcelona. La campaña quedó paralizada a causa del confinamiento, pero se realizará próximamente. Aprovecharemos esa campaña para promocionar DISFRUTA SIN C y TESTATE C PLUS al mismo tiempo entre los hombres GBHSH que acuden a estos locales.

Juanse, una última pregunta: ¿Cuál es el papel de las entidades comunitarias en relación a la hepatitis C?

Nuestro papel es básico. Las organizaciones comunitarias, tanto en la hepatitis C como en el VIH, somos un actor más en la respuesta que se da a estas enfermedades desde la salud pública. Las entidades comunitarias somos muchas veces las que tenemos acceso a las poblaciones más vulnerables y afectadas por estas enfermedades. Sin nuestra participación sería difícil llegar a estas poblaciones. Por lo tanto, nuestro papel es fundamental porque nuestros servicios contribuyen a mejorar la prevención, el diagnóstico y el apoyo psicosocial que se proporciona a estas personas, entre otros servicios.

Escuchándote y formando parte este último tiempo de una entidad comunitaria como Stop Sida, siento que somos como una puerta más, ¿verdad? Y en muchos casos, quizás, la única puerta que ven algunas personas para acceder a una ayuda o apoyo, ya sea respecto al consumo de sustancias como a dudas sobre la salud sexual o cualquier otro tema. Tal vez, por sentirse más acogidos y comprendidos por pares. Somos, algo así, como un link al sistema sanitario al cual a muchos les cuesta tanto acudir. Dime si me equivoco…

Sí, es así. Aunque, muchas veces, nos ven como intrusos y tenemos que hacer entender a médicos y responsables de salud pública que nosotros no queremos reemplazar su labor. Nosotros no queremos ejercer su papel porque nosotros no somos médicos, ni queremos serlo. Solo queremos contribuir al acercamiento de estos pacientes a los dispositivos sanitarios y acompañarlos en el proceso de su toma de decisiones y, así, facilitar ese acercamiento desde lo comunitario hacia el medio sanitario. Por ejemplo, las personas migrantes que están en situación irregular, consiguen sus tarjetas sanitarias gracias a las entidades comunitarias que las gestionamos. Sin nuestra participación, muchas de estas personas no llegarían o llegarían mucho más tarde al sistema sanitario Lo que decía antes, somos una parte más de toda la red sociosanitaria.

Nos queda mucho por recorrer, pero creo que, poco a poco, se va entendiendo cada vez más el papel que desempeñamos las entidades comunitarias. Es cierto que no tenemos todo el apoyo ni todos los recursos que mereceríamos. Si comparamos el trabajo que hacen nuestros compañeros en Francia o en otros países, dices: “¡Chapeau! ¡Qué bien trabajar en sitios donde se reconoce tu labor! Donde entienden perfectamente que tú formas parte de esa red socio-sanitaria y que no te ponen trabas todo el tiempo. Un ejemplo es la PrEP en Francia. Allí se ha entendido, sin problemas, que son las organizaciones comunitarias las que deben formar a los educadores pares que están proporcionado counselling en los programas de PrEP que se ofrecen en los centros sanitarios.

Además, es un gran apoyo para los dispositivos sanitarios. Para ellos debería significar un alivio poder gozar de esta ayuda y concentrarse en lo biomédico.

Evidentemente!

Y una última reflexión para cerrar esta charla tan interesante. Al escucharte hablar sobre Francia me vino a la mente esta paradoja: ¿Cómo puede ser que en un país tan avanzado en los derechos, la aceptación e inclusión del colectivo LGTBI+, como es España, se tenga que estar luchando tanto desde las organizaciones comunitarias para conseguir ayuda?

Pues sí… Yo creo que (y esto es una opinión absolutamente personal, quizás mucha gente no esté de acuerdo conmigo) el colectivo LGTBI+, en general, la salud no la ha tomado como una prioridad en su agenda de activismo. Yo veo que apostó mucho más por otras luchas, también súper importantes, como la de los derechos civiles. Pero el tema de la salud, no ha sido tratado igual. Creo que si hubiera habido una voz clara, contundente y consensuada por parte de la comunidad LGTBI+ que hubiera dicho, pegando un golpe sobre la mesa: “¡Señores/as! No puede ser que ustedes sigan retrasando la entrada de la PrEP en España cuando está ha sido aprobada en la Unión Europea en 2016!” la PrEP se hubiese regularizado mucho antes en este país. Pero bueno, lo importante es que ya está aquí. Y, ahora, hay que intentar que esté implantada en todos las CCAA a la mayor brevedad posible, algo que también, está costando muchísimo.

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