La ambivalencia

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Vivo instalado en una ambivalencia que no termina de romperse. Por un lado, existe un deseo —todavía borroso— de construir algo distinto: una vida más habitable, con vínculos que se sostengan, actividades que me nutran, dinámicas que no giren siempre sobre lo mismo. Sé que eso solo puede nacer si participo, si me dejo ver, si me permito crear lazos reales. No sé exactamente cómo se hace, pero intuyo que ahí hay algo que me cuida.

Y, sin embargo, al mismo tiempo necesito mantener un hueco abierto. Un espacio sin cerrar del todo para la posibilidad de una sesión de chemsex. Ese hueco se alimenta de apps, chats, camellos, amantes, conversaciones que nunca terminan de apagarse. Es una puerta que no cierro porque, mientras siga entreabierta, “algo podría pasar”.

El problema no es solo que estas dos fuerzas convivan. El problema es que no sé cómo hacerlas coexistir. No encajan. No se mezclan. Cuando intento apostar por lo nuevo, aparece el miedo a perder esa posibilidad. Y cuando dejo espacio para esa posibilidad, todo lo demás queda suspendido: no voy al cine, no quedo, no hago planes, no me comprometo con nada que pueda interferir. Continuar leyendo «La ambivalencia»

Monos

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El fin de semana ha sido duro.

He consumido mucho. Demasiado.

He probado una sustancia nueva: Monkey Dust. No es algo distinto, en realidad. Es lo mismo de siempre, pero más fuerte, más descontrolado. La intensidad sube y la cabeza se va antes de que te des cuenta.

La he tomado con otros dos chicos y el efecto en las relaciones ha sido horrible. No exagero. Es una droga que te jode la mente de una manera muy concreta: te vuelve paranoico. Empiezas a interpretar gestos, palabras, silencios, como si todo fuera amenaza o traición. La desconfianza aparece sin motivo. Todo se contamina.

No es una droga divertida.

No es una droga “guay”.

Saca lo peor. Saca mierda.

No es tanto el cuerpo. El cuerpo más o menos responde.

El problema es la cabeza. Continuar leyendo «Monos»

Acto Poético III: Humo, es todo lo que queda.

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COITUS RESERVATUS

La persiana muerde la luz,
una red devora mi alma;
como el tecno y su martillo
la oscuridad golpea en espiral:

—Sobre las alas de la Mefe y del Gé
arrodilla tu cráneo ante la pantalla,
que tus dedos sean súplica
para que el timbre suene
y nueva carne abrigue tu miseria—

Vendrán,
no es verdad,
¿es verdad
que no vendrán?
el Grindr dice que no sabe

La eyaculación es un hacha
que divide la vida en dos:
a un lado
la búsqueda de oro en el fango
y al otro
como cadáver de ojos vivos
la vida putrefacta alrededor.

PICOS Continuar leyendo «Acto Poético III: Humo, es todo lo que queda.»

Acto Poético II: Ratas y un Legionario

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RATAS
conquistando el placer
triunfo amargo
como GHB diluido en Aquarius:
sigue quemando

 

RATAS
de reenganche
en chills
laboratorios de luz azul
mata-maricas en la mesa de centro;
altavoces como clavos
son flautista tocando tecno

 

RATAS
husmeando el veneno, los sobacos, las pollas, los traseros
erotismo
casa
con hedor
lujuria casa con ruina

 

RATAS
manguerazo en el recto
vaciadas de excremento
pero de mierda hasta el cuello

 

Yo, rata
he comido restos,
a mí las ratas
me han mordido
como si fuera un resto.

Continuar leyendo «Acto Poético II: Ratas y un Legionario»

La Trampa de «No Rendirse»: Mi descenso a los infiernos del abuso, el chemsex y cómo la derrota me salvó la vida.

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Llegué a este país con una maleta llena de sueños y el corazón abierto, buscando lo que todo ser humano anhela: un lugar donde sentir que pertenece. El inmigrante carga con una fragilidad invisible; esa necesidad desesperada de echar raíces nos hace vulnerables a quien nos prometa un poco de tierra firme.

Cuando conseguí trabajo y comencé una relación, sentí que había ganado. Lo hice mi familia. Lo hice mi patria. Me entregué con una intensidad ciega, construyendo un rascacielos emocional sobre cimientos que yo no quería ver que estaban podridos. No sabía que estaba a punto de entrar en la etapa más oscura de mi vida. No sabía que mis heridas de la infancia, esas que creía cerradas, estaban a punto de tomar el control. Escribo esto hoy no como una víctima, sino como un superviviente que ha tenido que perderse por completo para poder encontrarse.

La Psicología del Anzuelo: Cuando tu fuerza es tu perdición

Recuerdo el momento exacto en que se selló mi destino. Mi intuición, esa voz sabia que a menudo ignoramos, me gritaba que huyera. Veía las banderas rojas, la inestabilidad, el peligro. Fui honesto y le dije que no veía futuro, que me iba. Continuar leyendo «La Trampa de «No Rendirse»: Mi descenso a los infiernos del abuso, el chemsex y cómo la derrota me salvó la vida.»

Coge un pinxo y defiende tu vida

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El otro día, paseando al perro por el barrio me encontré con esta pintada. No pude evitar quedarme parado mirándola e inmediatamente mi asociación de ideas fue: 

¡Qué buen lema para un slammer!

 

De seguida esbocé una sonrisa, y pensé en lo irónico que resulta pensar en el mensaje que quiso transmitir el que lo escribió,  y lo radicalmente opuesto que pasó por mi cabeza al leerlo.

O tal vez yo estoy equivocado y quiso expresar lo mismo que yo pensé? se que es una idea muy radical, pero a veces pensamos que somos muy exclusivos y diferentes a los demás,….. y en el fondo no es así, en el fondo todos andamos igual de perdidos.

David

Romantizar el Chemsex?

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Hace poco, hablando con una amiga, le comentaba sobre los últimos casos de conocidos que han fallecido en una situación de chemsex, o que han vivido una experiencia chunga estando de chill, y de repente me soltó a la cara:

TÍO!!! TENÉIS QUE DEJAR DE ROMANTIZAR EL CHEMSEX DE UNA PUTA VEZ!!!

La primera cosa que se me pasó por la cabeza fue responderle,… pero tú de qué vas???

y cambié de tema como el que no quiere la cosa para evitar entrar en una discusión.

Pero aquello se me quedó en la cabeza dando vueltas.  Romantizar… odio esa palabra, me suena a cursilada, a globos rosas con forma de corazón, a pétalos rojos cayendo del techo… y asociar todo eso con el chemsex, con un chill, me producía un cortocircuito mental… Continuar leyendo «Romantizar el Chemsex?»

Evangelio del Silencio Roto: Inscripción Visual 1 (parte 8 de 9)

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Imagen principal:

🩸 “El cuerpo que elige enfrentarse al monstruo no lo hace para destruirlo, sino para liberarlo.”
 “Esta imagen representa el momento en que Noam y Lian se encuentran.
Teseo es Lian.
El Minotauro es Noam.
Y ambos están dentro de un mismo cuerpo.
Esta no es una muerte. Es una integración.
La fiera no muere: despierta.
Y se convierte en conciencia.”

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