La ambivalencia

Loading

Vivo instalado en una ambivalencia que no termina de romperse. Por un lado, existe un deseo —todavía borroso— de construir algo distinto: una vida más habitable, con vínculos que se sostengan, actividades que me nutran, dinámicas que no giren siempre sobre lo mismo. Sé que eso solo puede nacer si participo, si me dejo ver, si me permito crear lazos reales. No sé exactamente cómo se hace, pero intuyo que ahí hay algo que me cuida.

Y, sin embargo, al mismo tiempo necesito mantener un hueco abierto. Un espacio sin cerrar del todo para la posibilidad de una sesión de chemsex. Ese hueco se alimenta de apps, chats, camellos, amantes, conversaciones que nunca terminan de apagarse. Es una puerta que no cierro porque, mientras siga entreabierta, “algo podría pasar”.

El problema no es solo que estas dos fuerzas convivan. El problema es que no sé cómo hacerlas coexistir. No encajan. No se mezclan. Cuando intento apostar por lo nuevo, aparece el miedo a perder esa posibilidad. Y cuando dejo espacio para esa posibilidad, todo lo demás queda suspendido: no voy al cine, no quedo, no hago planes, no me comprometo con nada que pueda interferir. Continuar leyendo «La ambivalencia»

Monos

Loading

El fin de semana ha sido duro.

He consumido mucho. Demasiado.

He probado una sustancia nueva: Monkey Dust. No es algo distinto, en realidad. Es lo mismo de siempre, pero más fuerte, más descontrolado. La intensidad sube y la cabeza se va antes de que te des cuenta.

La he tomado con otros dos chicos y el efecto en las relaciones ha sido horrible. No exagero. Es una droga que te jode la mente de una manera muy concreta: te vuelve paranoico. Empiezas a interpretar gestos, palabras, silencios, como si todo fuera amenaza o traición. La desconfianza aparece sin motivo. Todo se contamina.

No es una droga divertida.

No es una droga “guay”.

Saca lo peor. Saca mierda.

No es tanto el cuerpo. El cuerpo más o menos responde.

El problema es la cabeza. Continuar leyendo «Monos»

Mi nombre es George, y no soy un adicto

Loading

Imagina enfrentarte a un rompecabezas de mil piezas. Cada pieza representa un factor que contribuye a tu personalidad, comportamientos, elecciones de vida y salud mental en general. Al igual que un rompecabezas, cuando las piezas encajan, forman una imagen; pero es única para cada persona. Esto describe mi camino hacia la recuperación. Soy George y, contrariamente a lo que muchos podrían creer, no soy un adicto.

Muchos perciben el abuso de sustancias como un problema único y claramente definido. Señalan la adicción, la etiquetan como el enemigo y concluyen que el camino hacia la recuperación es una lucha directa contra esa adicción. Pero esta narrativa simplifica en exceso la complejidad del abuso de sustancias y la salud mental humana.

La psique humana no es un mecanismo lineal de causa y efecto. Es un laberinto de experiencias, emociones, neuroquímica y genética. Debemos reconocer que la experiencia de cada persona es única, muy parecida a nuestra huella dactilar. Si bien puede haber puntos en común entre quienes luchan contra el abuso de sustancias, la combinación de factores psicosociales en juego y el papel que cada uno asume difiere enormemente de un individuo a otro. Continuar leyendo «Mi nombre es George, y no soy un adicto»

La Trampa de «No Rendirse»: su descenso a los infiernos del abuso, el chemsex y cómo la derrota le salvó la vida.

Loading

Sí, estoy leyendo esto y siento un nudo en el estómago. Ya no estoy en ninguna relación y no creo que irme sea de cobardes. Desaparecí un año para sanarme a mí mismo y poder entonces sanar a los demás, empezando por quererme a mí mismo. Y en un año he progresado a pasos agigantados para convertirme en un hombre fuerte, capaz de ganarme el pan y capaz de gestionar problemas. Continuar leyendo «La Trampa de «No Rendirse»: su descenso a los infiernos del abuso, el chemsex y cómo la derrota le salvó la vida.»

El Ministerio, el Cine y Yo.

Loading

El día 25 vi este post del Ministerio (PNSD) en X sobre el cine y me hizo gracia. 

Me encanta el cine, desde siempre. No me hacía falta ver este post suyo para aprovechar estas vacaciones de Navidad y  sumergirme en un montón de películas que tenía pendientes de ver. Me encanta el cine clásico, y es casi como una tradición desconectar viendo maravillas como El Verdugo, El Pisito, Les Diaboliques, o La fiera de mi niña, Desayuno con diamantes, Que fue de baby Jane…  En fin, podría hacer una lista eterna de películas maravillosas, que a pesar de conocerlas al dedillo, me absorben, me distraen, me entretienen y me abstraen. Disfruto mucho del cine, y también  me ayuda a mantenerme alejado de tentaciones que siempre están al acecho detrás de una esquina, tal y como dice el Ministerio. 

Y estos días, además de disfrutar del clásico de rigor, quería ponerme al día con algunas películas más recientes y que tenía pendientes de ver.  Tenía en la cabeza, como clavado con una chincheta, una pequeña lista de 5 películas que sí o sí tenía que ver.

Sirat, Un Amor, No Other Land, Roma y Robot Dreams. Continuar leyendo «El Ministerio, el Cine y Yo.»

Acto Poético III: Humo, es todo lo que queda.

Loading

COITUS RESERVATUS

La persiana muerde la luz,
una red devora mi alma;
como el tecno y su martillo
la oscuridad golpea en espiral:

—Sobre las alas de la Mefe y del Gé
arrodilla tu cráneo ante la pantalla,
que tus dedos sean súplica
para que el timbre suene
y nueva carne abrigue tu miseria—

Vendrán,
no es verdad,
¿es verdad
que no vendrán?
el Grindr dice que no sabe

La eyaculación es un hacha
que divide la vida en dos:
a un lado
la búsqueda de oro en el fango
y al otro
como cadáver de ojos vivos
la vida putrefacta alrededor.

PICOS Continuar leyendo «Acto Poético III: Humo, es todo lo que queda.»

Acto Poético II: Ratas y un Legionario

Loading

RATAS
conquistando el placer
triunfo amargo
como GHB diluido en Aquarius:
sigue quemando

 

RATAS
de reenganche
en chills
laboratorios de luz azul
mata-maricas en la mesa de centro;
altavoces como clavos
son flautista tocando tecno

 

RATAS
husmeando el veneno, los sobacos, las pollas, los traseros
erotismo
casa
con hedor
lujuria casa con ruina

 

RATAS
manguerazo en el recto
vaciadas de excremento
pero de mierda hasta el cuello

 

Yo, rata
he comido restos,
a mí las ratas
me han mordido
como si fuera un resto.

Continuar leyendo «Acto Poético II: Ratas y un Legionario»

La Trampa de «No Rendirse»: Mi descenso a los infiernos del abuso, el chemsex y cómo la derrota me salvó la vida.

Loading

Llegué a este país con una maleta llena de sueños y el corazón abierto, buscando lo que todo ser humano anhela: un lugar donde sentir que pertenece. El inmigrante carga con una fragilidad invisible; esa necesidad desesperada de echar raíces nos hace vulnerables a quien nos prometa un poco de tierra firme.

Cuando conseguí trabajo y comencé una relación, sentí que había ganado. Lo hice mi familia. Lo hice mi patria. Me entregué con una intensidad ciega, construyendo un rascacielos emocional sobre cimientos que yo no quería ver que estaban podridos. No sabía que estaba a punto de entrar en la etapa más oscura de mi vida. No sabía que mis heridas de la infancia, esas que creía cerradas, estaban a punto de tomar el control. Escribo esto hoy no como una víctima, sino como un superviviente que ha tenido que perderse por completo para poder encontrarse.

La Psicología del Anzuelo: Cuando tu fuerza es tu perdición

Recuerdo el momento exacto en que se selló mi destino. Mi intuición, esa voz sabia que a menudo ignoramos, me gritaba que huyera. Veía las banderas rojas, la inestabilidad, el peligro. Fui honesto y le dije que no veía futuro, que me iba. Continuar leyendo «La Trampa de «No Rendirse»: Mi descenso a los infiernos del abuso, el chemsex y cómo la derrota me salvó la vida.»

Solo con mi instinto

Loading

Hay días en los que pienso que ya está. Que pasó, que lo dejé atrás, que esa etapa quedó enterrada entre citas médicas, terapias, y promesas dichas con el pecho lleno de convicción. Semanas enteras, incluso meses, sin tocar nada. Sin entrar en apps. Sin buscar miradas ni noches sin mañana. Y entonces, de repente, como un susurro venenoso que se cuela cuando estás cansado, cuando estás solo, cuando la cabeza decide recordar lo que en realidad preferirías olvidar, algo dentro hace un clic.

Y ahí está otra vez.

No hace falta una tragedia para caerse. A veces basta un silencio largo. Una noche sin plan. Un cuerpo que siente que falta algo, aunque no sepa qué. Es increíble lo rápido que se puede pasar de estar bien, o al menos en paz, a sentir cómo la fragilidad te revive viejos monstruos. Un mensaje. Un recuerdo. Un impulso que al principio parece controlable. Siempre parece controlable.

Y luego ya estás ahí, justificándote, negociando contigo mismo, como si no hubieras aprendido nada.
Como si todo el trabajo hecho valiese menos que esa ansiedad absurda por desaparecer un rato, por no sentir, por sentir demasiado, por lo que sea.
Porque el chemsex nunca te da una razón real. Solo te ofrece un escape envuelto en culpa. Continuar leyendo «Solo con mi instinto»

Romantizar el Chemsex?

Loading

Hace poco, hablando con una amiga, le comentaba sobre los últimos casos de conocidos que han fallecido en una situación de chemsex, o que han vivido una experiencia chunga estando de chill, y de repente me soltó a la cara:

TÍO!!! TENÉIS QUE DEJAR DE ROMANTIZAR EL CHEMSEX DE UNA PUTA VEZ!!!

La primera cosa que se me pasó por la cabeza fue responderle,… pero tú de qué vas???

y cambié de tema como el que no quiere la cosa para evitar entrar en una discusión.

Pero aquello se me quedó en la cabeza dando vueltas.  Romantizar… odio esa palabra, me suena a cursilada, a globos rosas con forma de corazón, a pétalos rojos cayendo del techo… y asociar todo eso con el chemsex, con un chill, me producía un cortocircuito mental… Continuar leyendo «Romantizar el Chemsex?»

WhatsApp Chatea con nosotros