![]()
Amigo, te entiendo perfectamente, pero no te tortures ahora. Ni tú, ni yo, ni nadie somos perfectos. A veces nos equivocamos y cometemos errores y, por mucho que nos juremos que no volverá a suceder, volverá a pasar. Pero, dentro de todo esto, lo bueno y maravilloso es poder levantarse, lamerse las heridas, dejarse cuidar y seguir adelante.
Ni tú, ni yo, ni nadie tenemos la llave mágica ni el botón que hace que todo salga bien y que la vida sea un jardín de rosas. Vivimos moviéndonos en terrenos pantanosos. Sí, tal vez podríamos elegir una vida monacal en la taiga siberiana, aislados del mundo y comiendo rábanos y lechugas. Pero esa no es nuestra vida ni nuestra realidad diaria.
Nuestra vida está aquí, con nuestras rutinas y nuestro día a día. A veces disfrutamos y controlamos la situación, pero otras veces es la situación la que nos controla a nosotros. Es ella la que mueve los hilos —como una auténtica hija de la gran puta— y nos arrastra a lugares y situaciones en las que ni siquiera sabemos cómo hemos acabado. Continuar leyendo «Mensaje a mi amigo tras una recaida.»


