La ambivalencia

Loading

Vivo instalado en una ambivalencia que no termina de romperse. Por un lado, existe un deseo —todavía borroso— de construir algo distinto: una vida más habitable, con vínculos que se sostengan, actividades que me nutran, dinámicas que no giren siempre sobre lo mismo. Sé que eso solo puede nacer si participo, si me dejo ver, si me permito crear lazos reales. No sé exactamente cómo se hace, pero intuyo que ahí hay algo que me cuida.

Y, sin embargo, al mismo tiempo necesito mantener un hueco abierto. Un espacio sin cerrar del todo para la posibilidad de una sesión de chemsex. Ese hueco se alimenta de apps, chats, camellos, amantes, conversaciones que nunca terminan de apagarse. Es una puerta que no cierro porque, mientras siga entreabierta, “algo podría pasar”.

El problema no es solo que estas dos fuerzas convivan. El problema es que no sé cómo hacerlas coexistir. No encajan. No se mezclan. Cuando intento apostar por lo nuevo, aparece el miedo a perder esa posibilidad. Y cuando dejo espacio para esa posibilidad, todo lo demás queda suspendido: no voy al cine, no quedo, no hago planes, no me comprometo con nada que pueda interferir. Continuar leyendo «La ambivalencia»

¿Sabes cuál es el mejor remedio para pasar el bajón o resaca post chemsex?

Loading

Todos los usuarios de chemsex lo hemos pasado. El bajón, esa desgana, apatía, malestar….

¿Sabes cuál es el mejor remedio para pasar el bajón o resaca post chemsex?

Pues tan simple como entender qué es, y porqué se produce! Vamos a hablar de ello!

 El bajón, la sensación de apatía, desgana, malhumor, el sentirnos enfermos, todo es una reacción química de nuestro cuerpo tras el consumo de sustancias.

 En nuestro organismo, los neurotransmisores son sustancias químicas que permiten la comunicación entre nuestras neuronas dentro del SNC (Sistema Nervioso Central). Estas señales químicas que se transmiten pueden ser de excitación, emoción, felicidad, bienestar y también, cuando hay una descompensación o desequilibrio entre ellas, generan ansiedad, tristeza, apatía o cansancio.

Algunos ejemplos: Continuar leyendo «¿Sabes cuál es el mejor remedio para pasar el bajón o resaca post chemsex?»

Mi nombre es George, y no soy un adicto

Loading

Imagina enfrentarte a un rompecabezas de mil piezas. Cada pieza representa un factor que contribuye a tu personalidad, comportamientos, elecciones de vida y salud mental en general. Al igual que un rompecabezas, cuando las piezas encajan, forman una imagen; pero es única para cada persona. Esto describe mi camino hacia la recuperación. Soy George y, contrariamente a lo que muchos podrían creer, no soy un adicto.

Muchos perciben el abuso de sustancias como un problema único y claramente definido. Señalan la adicción, la etiquetan como el enemigo y concluyen que el camino hacia la recuperación es una lucha directa contra esa adicción. Pero esta narrativa simplifica en exceso la complejidad del abuso de sustancias y la salud mental humana.

La psique humana no es un mecanismo lineal de causa y efecto. Es un laberinto de experiencias, emociones, neuroquímica y genética. Debemos reconocer que la experiencia de cada persona es única, muy parecida a nuestra huella dactilar. Si bien puede haber puntos en común entre quienes luchan contra el abuso de sustancias, la combinación de factores psicosociales en juego y el papel que cada uno asume difiere enormemente de un individuo a otro. Continuar leyendo «Mi nombre es George, y no soy un adicto»

Vampiros

Loading

Te encontré de madrugada, cuando la noche casi ya era día.

Y nuestras almas ya cansadas que tropiezan y se miran.

En la luz de tu mirada pude ver que te perdías,

que tu destino estaba escrito,… y mientras yo te sonreía.

 

Me ofreciste mil delicias en tu boca con la mía,

y te vendiste en un minuto, entre cansado y ansioso,

buscando una razón para esta vida.

Te respondí con sentimiento que tiempo al tiempo,

y que eso,….. éso ya se vería, … y mientras yo te sonreía.

 

Nos fuimos a mi casa y revolvimos la noche con el dia,

estrujando y retorciendo sábanas, empapados en sudor,

piel con piel, en carne viva.

Continuar leyendo «Vampiros»

La Trampa de «No Rendirse»: su descenso a los infiernos del abuso, el chemsex y cómo la derrota le salvó la vida.

Loading

Sí, estoy leyendo esto y siento un nudo en el estómago. Ya no estoy en ninguna relación y no creo que irme sea de cobardes. Desaparecí un año para sanarme a mí mismo y poder entonces sanar a los demás, empezando por quererme a mí mismo. Y en un año he progresado a pasos agigantados para convertirme en un hombre fuerte, capaz de ganarme el pan y capaz de gestionar problemas. Continuar leyendo «La Trampa de «No Rendirse»: su descenso a los infiernos del abuso, el chemsex y cómo la derrota le salvó la vida.»

El Ministerio, el Cine y Yo.

Loading

El día 25 vi este post del Ministerio (PNSD) en X sobre el cine y me hizo gracia. 

Me encanta el cine, desde siempre. No me hacía falta ver este post suyo para aprovechar estas vacaciones de Navidad y  sumergirme en un montón de películas que tenía pendientes de ver. Me encanta el cine clásico, y es casi como una tradición desconectar viendo maravillas como El Verdugo, El Pisito, Les Diaboliques, o La fiera de mi niña, Desayuno con diamantes, Que fue de baby Jane…  En fin, podría hacer una lista eterna de películas maravillosas, que a pesar de conocerlas al dedillo, me absorben, me distraen, me entretienen y me abstraen. Disfruto mucho del cine, y también  me ayuda a mantenerme alejado de tentaciones que siempre están al acecho detrás de una esquina, tal y como dice el Ministerio. 

Y estos días, además de disfrutar del clásico de rigor, quería ponerme al día con algunas películas más recientes y que tenía pendientes de ver.  Tenía en la cabeza, como clavado con una chincheta, una pequeña lista de 5 películas que sí o sí tenía que ver.

Sirat, Un Amor, No Other Land, Roma y Robot Dreams. Continuar leyendo «El Ministerio, el Cine y Yo.»

Acto Poético III: Humo, es todo lo que queda.

Loading

COITUS RESERVATUS

La persiana muerde la luz,
una red devora mi alma;
como el tecno y su martillo
la oscuridad golpea en espiral:

—Sobre las alas de la Mefe y del Gé
arrodilla tu cráneo ante la pantalla,
que tus dedos sean súplica
para que el timbre suene
y nueva carne abrigue tu miseria—

Vendrán,
no es verdad,
¿es verdad
que no vendrán?
el Grindr dice que no sabe

La eyaculación es un hacha
que divide la vida en dos:
a un lado
la búsqueda de oro en el fango
y al otro
como cadáver de ojos vivos
la vida putrefacta alrededor.

PICOS Continuar leyendo «Acto Poético III: Humo, es todo lo que queda.»

La Trampa de «No Rendirse»: Mi descenso a los infiernos del abuso, el chemsex y cómo la derrota me salvó la vida.

Loading

Llegué a este país con una maleta llena de sueños y el corazón abierto, buscando lo que todo ser humano anhela: un lugar donde sentir que pertenece. El inmigrante carga con una fragilidad invisible; esa necesidad desesperada de echar raíces nos hace vulnerables a quien nos prometa un poco de tierra firme.

Cuando conseguí trabajo y comencé una relación, sentí que había ganado. Lo hice mi familia. Lo hice mi patria. Me entregué con una intensidad ciega, construyendo un rascacielos emocional sobre cimientos que yo no quería ver que estaban podridos. No sabía que estaba a punto de entrar en la etapa más oscura de mi vida. No sabía que mis heridas de la infancia, esas que creía cerradas, estaban a punto de tomar el control. Escribo esto hoy no como una víctima, sino como un superviviente que ha tenido que perderse por completo para poder encontrarse.

La Psicología del Anzuelo: Cuando tu fuerza es tu perdición

Recuerdo el momento exacto en que se selló mi destino. Mi intuición, esa voz sabia que a menudo ignoramos, me gritaba que huyera. Veía las banderas rojas, la inestabilidad, el peligro. Fui honesto y le dije que no veía futuro, que me iba. Continuar leyendo «La Trampa de «No Rendirse»: Mi descenso a los infiernos del abuso, el chemsex y cómo la derrota me salvó la vida.»

La Locura

Loading

Hace unos días conocí La Locura en su máximo esplendor, radiante, desbordante, imponente y aplastante. Ha sido mi primera vez, nunca antes había tenido conciencia, de haber perdido totalmente la cabeza, como en esta ocasión. Y asusta, da miedo…. mucho.

Evidentemente en el momento en el que te está pasando, no te das cuenta de ello. En tu cabeza, tu lógica y razonamiento siguen sus procesos normales de pensamiento y razón, eso sí, en modo alerta, porque hay algo “significativamente real” que te está irritando, alterando o asustando. Y por consiguiente tus acciones en ese momento son absolutamente normales, razonables y ajustables, a consecuencia de ese estado de alerta. O sea, en tu cabeza todo parece absolutamente “normal” en un proceso de causa y efecto, ante una situación que nos produce alerta o miedo.

No era la primera vez que en un consumo de sustancias había experimentado la paranoia. Recuerdo la primera vez hace unos cuantos años ya, que tras un fin de semana de chill, me pasé de lunes a viernes recorriendo hospitales y servicios de ITS porque estaba convencido de que tenía un virus en la barriga… me hicieron pruebas, analíticas, y al final en urgencias de un hospital me dieron 2 ansiolíticos y me dijeron que me fuera para casa a dormir.

Siempre han estado ahí los momentos de paranoia, a veces han sido más intensos, a veces menos, pero en mi caso, siempre habían sido situaciones más o menos controlables, y sobre todo nunca había perjudicado o dañado a otras personas o a mi mismo. Continuar leyendo «La Locura»

Solo con mi instinto

Loading

Hay días en los que pienso que ya está. Que pasó, que lo dejé atrás, que esa etapa quedó enterrada entre citas médicas, terapias, y promesas dichas con el pecho lleno de convicción. Semanas enteras, incluso meses, sin tocar nada. Sin entrar en apps. Sin buscar miradas ni noches sin mañana. Y entonces, de repente, como un susurro venenoso que se cuela cuando estás cansado, cuando estás solo, cuando la cabeza decide recordar lo que en realidad preferirías olvidar, algo dentro hace un clic.

Y ahí está otra vez.

No hace falta una tragedia para caerse. A veces basta un silencio largo. Una noche sin plan. Un cuerpo que siente que falta algo, aunque no sepa qué. Es increíble lo rápido que se puede pasar de estar bien, o al menos en paz, a sentir cómo la fragilidad te revive viejos monstruos. Un mensaje. Un recuerdo. Un impulso que al principio parece controlable. Siempre parece controlable.

Y luego ya estás ahí, justificándote, negociando contigo mismo, como si no hubieras aprendido nada.
Como si todo el trabajo hecho valiese menos que esa ansiedad absurda por desaparecer un rato, por no sentir, por sentir demasiado, por lo que sea.
Porque el chemsex nunca te da una razón real. Solo te ofrece un escape envuelto en culpa. Continuar leyendo «Solo con mi instinto»

WhatsApp Chatea con nosotros