La espiral

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Empiezo a escribir sin saber muy bien por dónde empezar, últimamente le doy

muchas vueltas a la primera vez que consumí tina, en cómo pensé que era

algo parecido a la marihuana, aunque para nada lucía como marihuana. Pienso

en cómo sería mi vida si no hubiera conocido el chemsex, si no hubiera dado

esa primera calada; nunca soy capaz de determinar si sería mejor o peor.

Pienso en cómo me podría haber ahorrado muchos llantos, muchos bajones,

muchos malos polvos, muchas lágrimas y mentiras… pero también me hubiera

perdido hacer amistades, mucho placer, experimentar con mi cuerpo, sentir el

placer, y descubrirme a mi misme de una manera diferente….

Soy una persona que le gusta que todo sea una estructura, que todo tenga un

sentido, que todo sea blanco o negro, que me den una respuesta mágica para

saber como gestionar mi consumo.

Pero poco a poco veo que esto no va así, que no hay una estructura, que no

hay una manera de hacerlo, que todo se trata de los grises, que mi cabeza se

da contra la pared una y otra vez porque cada vez que piensa que ya he

entendido todo, que ya se como funciona las drogas y el sexo, pasa algo que

me hace ver que no tengo ni idea. Que cuando pienso que ya he decidido lo

que quiero, de repente eso cambia, hoy quiero abstinencia, mañana quiero

saber gestionar… abstinencia, gestión, abstinencia, gestión… y así me pierdo

en un bucle.

La última vez que consumí, me lo pasé increíble, no voy a mentir, pero siempre

arrastro una vergüenza, cuando siento placer con una práctica que otras

muchas veces me ha destrozado, que no he sabido controlar, que me ha

llevado a mis momentos más bajos…

Como doy a entender, no sé muy bien nada, pero si veo claro que no quiero

sentir esa vergüenza, porque esa hija de puta me aísla y me encierra y me

destroza.

Supongo que todo se trata de encontrar un balance, de no mirarme con juicio,

de saber escucharme, de saber ver mis límites… al final y al cabo no se puede

querer solo lo bueno del chemsex sin tener en cuenta que lo malo va de la

mano y que conviven, el yin y el yang, el rush y el subidón con el llorar

abrazade a mi mejor amigue los días siguientes, las risas y el momento de

sentirme imparable, con el bajón químico que me devuelve a la realidad.

 

Jota

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