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El chemsex hace que lo que en la cotidianidad parece difícil se vuelva fácil: las ganas de conexión, el sentirse deseado, la intimidad. También me ayuda a eliminar ciertas barreras, como la vergüenza, mis inseguridades, mis propias cadenas…
Puedo decir que en estos momentos de liberación realmente he disfrutado, he descubierto, he aprendido, he sentido, he reído, he querido… pero el paso del tiempo me ha hecho darme cuenta de que son una colección de momentos fugaces, momentos divertidos, momentos apasionantes… pero finitos. ¿Realmente me llevo algo de estos buenos momentos? ¿Es cierto que lo que fácil llega, fácil se va?
Porque cuanto más fácil me resulta olvidarme de mis deseos y de mis miedos, más fácil me resulta hacer chemsex. Pero esos deseos y miedos siguen ahí. Y seguirán después de esa sesión que me ha hecho olvidarme de todo, que me ha hecho disfrutar, que me ha hecho sentirme vivo, que me ha hecho feliz. Porque me doy cuenta de que estos recuerdos fugaces no son reales. Que todo de lo que me escapo sigue estando ahí. Mis ganas de conexión siguen estando ahí. Mis ganas de sentir siguen estando ahí. Después de verme con una, dos, tres, cuatro, cinco personas, cuando se van… yo sigo estando ahí. Ese yo del que me olvido para poder conectar con otros. Ese yo que perdura, del que me olvido para poder sentirme vivo, aunque sea por un instante.
Mientras escribo esto me percato de cómo esta necesidad de conexión que siento no es sólo hacia los demás, sino también hacia mí mismo. Siento esta necesidad de escucharme, de quererme, de aceptarme…
Por otro lado, también me doy cuenta de lo bien que me lo paso cuando me olvido de mis límites, de mis prejuicios, de mis miedos… de mí mismo. Y tal vez por eso sea mejor olvidarme de mí. Porque trabajar en mí mismo es una tarea diaria con altibajos, que pueden ser más o menos frecuentes y que pueden ser prolongados en el tiempo. Es una tarea que puede llegar a ser difícil, una tarea para la cual no siempre estoy listo.
Y es que es difícil ser capitán de un barco cuando todavía estás aprendiendo cómo funciona. Pero este es un largo viaje y todavía quedan muchos mares por surcar.
Carlos

