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Hay días en los que no decides caer.
Simplemente caes.
Quizá porque has tenido un día de mierda. Porque algo te ha dolido más de lo que querías reconocer. Porque necesitabas apagar la cabeza durante unas horas. Porque tomaste una mala decisión. O porque, sencillamente, ese día no supiste hacerlo mejor.
Y consumes. Al principio parece que todo desaparece. El ruido, los problemas, las obligaciones, incluso tú mismo.
Hasta que deja de desaparecer.
Y entonces llega ese momento en el que miras alrededor y piensas ¿Qué coño estoy haciendo aquí?
Has tocado el suelo.
Pero hay algo curioso en estar tan abajo. Cuando ya no puedes seguir mirando hacia abajo, solo te queda mirar hacia arriba. Continuar leyendo «Tocar el suelo para tocar el cielo»



Dra. María Martínez-Rebollar, Doctora en Medicina, Internista, Especialista en la Unidad de VIH del 