VEINTITRÉS: Las personas, la sociedad y los cambios

 126 total views,  1 views today

La gente siempre está cambiando, eso lo sabemos todos. Nosotros mismos, muchas veces, intentamos cambiar para acomodarnos a las diferentes realidades a las que nos enfrentamos. En mi caso, yo también lo he hecho. He cambiado varias veces, y casi siempre para poder ser aceptado por la sociedad o parte de ella. 

Yo empecé a tomar drogas para poder ser aceptado por una parte de la sociedad en la que a veces me movía, pero que, hasta ese momento, parecía casi vedada a mí por el no uso de ellas. Y aunque esa elección de cambio puede que no haya sido la más acertada, posiblemente, es la que hice para ser aceptado. Y sí, fui aceptado durante todos esos casi 4 años en los que estuve colocándome como el que más. Aunque nuevamente, no era toda la sociedad la que me aceptaba o la que me daba la espalda. Y es que no toda la sociedad toma drogas ni ve aceptable que la otra parte lo haga.

Lo peor es que la sociedad en sí da la espalda muchas veces señalando a aquellos que sí consumen por algún motivo (ya sea por uso recreacional, sexual u otro diferente). Y dentro de esa sociedad está un punto clave e importante para la gente que hemos usado las drogas: los amigos. Muchas veces los amigos también te dan la espalda cuando parece que el tipo de consumo que tienes es abusivo y que no concuerda a tu estilo de vida de siempre. Y empiezan a desaparecer de tu lado y de tu historia.

Pero entonces, hice otro cambio, esta vez, no tan drástico. Esta vez decidí quedarme en una especie de limbo de las drogas. No usarlas en el contexto del chemsex aunque sí usarlas algunas veces cuando salgo de fiesta con amigos. Esta decisión, que me ha costado cerca de un año de terapia hasta llegar a tomarla, desde el cero consumo hasta esa política de “vez en cuando”, tampoco es que me haya cerrado ni abierto muchas puertas.

Una vez ya he tomado esta decisión para cambiar mi vida, he intentado ponerme en contacto con muchas de aquellas personas que me advirtieron que debía empezar a cambiar, que dejara las drogas y/o que no querían saber nada de mí debido a mi corrosivo uso casi cotidiano. Esas mismas personas que ahora contactaba, me han seguido y siguen dando la espalda.

Al principio, esa forma de actuar por parte de ellos me molestaba, o mejor dicho, me jodía un montón. Era porque  estaba haciendo el cambio que ellos mismos me habían pedido que hiciera hacía un tiempo. Y aunque ese cambio no lo realizaba ni para ni por ellos, cabe destacar que siempre es de agrado que aquellas personas que te pedían un cambio te apoyen cuando lo estás realizando. Mentalmente, eso ayuda a no tener ralladuras del por qué ahora continúan sin querer hablarte si realmente estás haciendo lo que querían que hicieras tiempo atrás.

Me he dado cuenta que a la sociedad no le gusta la gente que cambia. Siempre acaba apareciendo una excusa para no aceptar esas personas que intentan cambiar, sobre todo, haciéndose eco del pasado de las mismas. Al revés, a la gente le gusta remarcar el pasado de la gente. Gusta mostrar todo aquello que han hecho mal y como no lo han corregido aún cuando la propia sociedad le ha ido señalando en el tiempo que el camino que iban tomando no era el normalizado y bien visto por la misma sociedad.

Y cuando esas personas intentan cambiar, la gente no es que haga un gran esfuerzo por apoyarles a continuar con ese cambio. Lo que hacen es recordar una y otra vez lo que esas personas hicieron en su pasado. Volverles a mostrar a esas personas lo que hicieron y que seguramente lo que hacen es intentar como un lavado de cara para el exterior pero que volverán a caer.

Con ese tipo de pensamiento, al final, esas mismas personas acaban muchas veces por mandar todo a la mierda. Esto es por que ven que todos sus actos y todo el trabajo que están realizando por cambiar y ser mejores personas no obtiene frutos. Ven que tiene mayor peso sus actos pasados que no los presentes.

Y en eso hemos de trabajar todos. Entre todos hemos de aceptar los cambios que hace la gente para y por su propio bien. Deberíamos apoyarles cuando nos pregunten cómo creemos que deben continuar con ese cambio y hacerles un seguimiento positivo. Tampoco hemos de estar continuamente recalcándoles que antes hicieron mal las cosas. Sólo hay que señalarles que ahora las están haciendo de una forma correcta no sólo para él, sino para todos

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *