El cohete de mi vida

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Escrito por El chico del espejo

 

Mi experiencia con las drogas es algo que siempre me ha gustado y he fumado porros pero no fue hasta la pandemia que descubrí los chills y la mefe y el chorri. Pase la cuarentena con mi hermano y su novia y eso derivó a que eventualmente me escapase para pasar noches con chicos bebiendo y colocándonos entre nosotros. Continuar leyendo «El cohete de mi vida»

El autoengaño

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Es tan fácil acostumbrarse a la mentira como a la droga. Con todo, tiene su función. Quizás entonces no me sintiera preparado para afrontar los hechos. Lo malo es que, una vez reconoces lo que hay no puedes volver atrás, no puedes ignorarlo otra vez. 

Muchas veces me negaba a reconocer una situación porque eso implicaba hacer algo respecto a esa realidad, enfrentarme a ella, tomar decisiones, algunas muy duras. Aunque la zona de confort sea una mierda, casi se prefiere a lo desconocido. Continuar leyendo «El autoengaño»

El vacío

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Escrito por Letra H.

Son las cinco de la mañana y como siempre, cuando no puedo dormir, me gusta escribir un poco por lo que paso, para sanar, para volver a poner orden a aquello que me tiene desorientado y para comprender. Normalmente, me pasa, o porque he consumido el día anterior, y la resaca me deja en estado melodramático, o porque como me ha pasado ahora, porque he visto una peli, serie o libro que me ha transmitido un sentimiento muy fuerte, el cual luego me impide dormir. Continuar leyendo «El vacío»

Un luto para siempre más

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Estoy borracho. Es así y prefiero dejarlo claro antes de que alguien se moleste en leer estas líneas. Borracho a la vez que infeliz, frustrado y enjaulado. Me ha apetecido escribir así, sin ton ni son porque creo que este es el momento en que, pese a mi ligera incapacidad etílica, puedo expresar mejor lo que tengo en mente. Constantemente. Día tras día. Y que cristaliza en momentos como este, los más atómicos.

Esto es un luto, una renuncia, un duelo, un quéseyó donde se mezcla dolor, tristeza y nostalgia.

Desde que decidí abandonar el chemsex (decidir? tener que?), mi vida ha sido un freno constante. Mi vida social ha quedado descabezada, entrecortada, sujeta a esos momentos de abismo en los que tienes que, pese a que se te lleven los demonios, volver a casa forzadamente.

Hoy salí a tomar algo. Después cenar. Después algunas copas más. Y mis amigos han decidido ir a un club de sexo. Para mi ha sido el fin de la noche. Nox interruptus, o como se llame. Es la señal que yo me tengo que retirar, mal me pese. Llevo ya dos años así, y nunca se acaba. Nunca veo el momento de decir “esta vez sí, esta vez podrás controlarte”. Nunca pasó y sé que nunca pasará. 

Y con esto me doy cuenta de que parte de mi vida se fue por la borda cuando tomé esa decisión (de la que no me arrepiento), para salvarme. Ya nada volverá a ser lo mismo. Ya no podré explorar esos recobecos de mi sexualidad ni sumergirme en nuevos placeres, porque siempre los vincularé a las drogas, y estas serán un fantasma que acechará en las sombras de cualquier cuarto oscuro, cualquier portal o baño de discoteca.

Tengo que acostumbrarme a ello pero no pasa nunca. Pisar una sauna? Ya nunca jamás. Pero lo deseo. Deseo eso que tanto me jodió y deseo no tener ese deseo. O volverlo a descubrir otra vez de cero, aunque me diera problemas, pero desde la tabula rasa de la no-dependencia, ni física ni psicológica, a la tina, a la mefedrona al slam al globo a la sensación de que todo va bien aunque no vaya bien.

Pero pasó. Y con esta cruz tendré que vivir. Con el freno de mano agarrado cada vez que la situación vaya cuesta arriba. Con la auto-represión como bandera. Y con todo esto me pregunto: qué ha sido más dañino para mi, el descontrol con las drogas o la huella indeleble que han dejado en mi cabeza para siempre más pese a no tomarlas?

 

Circulo

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Recuerdo la primera vez que fui al CAS, mi psicólogo me dijo que estaba atrapado en un círculo y tenía que conseguir salir de este. Desde ese momento todo ha sido: Querer dejar de consumir, consumir igualmente, conseguir un mes de “parón”, vuelta a los hábitos, etc. Continuar leyendo «Circulo»

1 piña = 1 euro!

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Hoy, camino a la frutería, me he encontrado con esta pintada. No me supone ningún trastorno, ni trigger, ni nada, pero sí me ha sorprendido encontrar una pintada así en mi barrio, en mi calle. Y me hace pensar en cómo se debe haber extendido la tina en la ciudad, en nuestras vidas. Sobre todo en el colectivo gay. Está claro que también hay heteros que la consumen, pero en el mundo gay del chemsex es la reina en todos los saraos. Bueno, en los míos no. Yo decidí dejarla hace 6 meses. Continuar leyendo «1 piña = 1 euro!»